A modo de cierre (por ahora)

Lo de Preska no es justicia, es una cacería asistida. Que le permitan a un fondo de inversión usar tu propia información confidencial para embargarte es la humillación final para un país que entregó su soberanía jurídica hace décadas.
Preska resiste tenazmente en Manhattan mientras acá la política sigue mirando para el costado por que, seguramente, nadie se adjudicará esta derrota, como todas ellas es huérfana de padres políticos.
Burford no se rinde porque sabe que tiene a la jueza de su lado sosteniéndole los trapos, y ahora tiene también nuestros secretos bajo el brazo.
El “Derecho de Pernada” ya es oficial: A la Argentina hoy le sacaron lo que quede en ese juzgado de lo que sea parte del derecho de defensa.
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