A modo de cierre (por ahora)

En conclusión, la utilización de la Casa Militar para perseguir periodistas bajo figuras penales de espionaje marca un límite institucional peligroso.
La libertad de expresión se encuentra bajo asedio por un aparato paraestatal que prioriza el blindaje de sus funcionarios antes que la verdad pública.
Cuando quieran, donde quieran.
¡Nunca Estado, Jamás Patrulla!
Views: 0

