Antecedentes de una barbaridad suprema

Es fundamental recordar que este llamamiento de odio, cristalizado bajo la sigla NOLSALP desde junio de 2025, nunca nos causó gracia ni fue tomado como una simple “picardía” de redes sociales.
Cuando el Estado se apropia del verbo odiar y lo convierte en consigna oficial, el escenario se vuelve tan peligroso y criminal como cuando utiliza la palabra Patria para justificar el atropello y la muerte.
No es un eslogan inocente; es la validación institucional de la persecución, que hoy encuentra su ejecución material en el desalojo de los trabajadores de Balcarce 50.
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