A modo de conclusión

La Verdad no necesita acreditaciones biométricas ni blindajes mediáticos; la verdad tiene la mala costumbre de aflorar entre los escombros de la mentira oficial.
En esta emisión hemos expuesto el mapa completo del despojo: desde el vocero que se cree dueño de la verdad mientras oculta sus papeles, hasta los zares del acero y los fondos buitre que ya diseñaron cómo repartirse los restos de lo que es nuestro y que los saqueadores de Estado piensan que es de ellos.
No nos van a callar con el cierre de una sala de prensa ni con denuncias de espionaje truchas. Mientras ellos se aseguran el «seguro de vida» de la casta, nosotros nos quedamos acá, del lado correcto de la mecha, registrando cada paso de esta estafa.
Porque la libertad de ellos termina donde empieza la miseria del pueblo que dicen representar.
La historia no perdona, y nosotros tampoco.
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