Introducción al Informe

La entrega tiene nombre y apellido, pero sobre todo tiene una marca: Navitas Petroleum.
Mientras el Presidente Javier Milei se deshace en lágrimas y loas al Estado de Israel, en nuestras Islas Malvinas, esa misma bandera —la de sus ‘socios estratégicos’— se asocia con el usurpador británico para saquear nuestro petróleo.
Analizaremos el momento exacto en que, en pleno acto por Malvinas, el presidente nombró al verdugo de nuestra soberanía como quien lee la lista del supermercado. Una genuflexión que ya no es ideológica, es una rendición de cuentas ante el patrón.
Argentina no tiene un presidente, tiene un converso en trance que utiliza el sello del Estado para financiar su epifanía espiritual.
La última gira de Javier Milei por Israel no fue una misión diplomática para buscar mercados o inversiones; fue un ejercicio de genuflexión extrema en el momento más oscuro de la política de Netanyahu.
Entre llantos coreografiados en el Muro de los Lamentos y frases que rozan el supremacismo nazi, Milei ha decidido atar el destino de 46 millones de argentinos a una guerra ajena.
Este “Tour del Llanto” y los peligrosos Acuerdos de Isaac nos dejan expuestos a las barbaridades más atroces, en una guerra imperialista en la que poco tocamos y mucho perdemos.
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