Estibadores y mercenarios: El precio del silencio

El papel del sindicato de estibadores es, quizás, lo más nauseabundo de esta trama.
Quienes deberían ser el brazo obrero de la defensa nacional se convirtieron en los custodios del negocio logístico del ocupante.
Para la cúpula gremial, el barco no tiene bandera, tiene “giro de muelle” y “jornales”.
Al poner su nombre sobre el mural del Gaucho Rivero, enviaron un mensaje mafioso: “Acá manda la caja, no la Patria”.
Han transformado el puerto de Ushuaia en una zona liberada donde se le lava la cara al pirata mientras se le factura el servicio, pisoteando la jerarquía jurídica argentina por un puñado de monedas.
El Peronismo, en tiempos de Cristina, ya ha usado esta táctica contra quienes no puede vencer, ya lo intentó la UOCRA de Córdoba y fue rechazada.
Como en este momento de alta naúsea también sé que ya no quieren saber nada de este tema los ParaKos miedosos del Peronismo, que en estos momentos deben cuestionar que le hacemos el juego a la derecha. No, a ustedes nunca les vamos a hacer el juego y a ninguna variable corrupta del Sistema.
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