El Heraldo Furioso #31

EN ESTOS DÍAS MALVINEROS JUNTO A NUESTROS PUEBLOS HERMANOS

Llegamos a este abril con un mapa regional partido al medio. Por un lado, la claudicación de los “buenos vecinos” que miden su solidaridad según cuántos barcos ingleses pueden abastecer en sus puertos. Por el otro, la reserva moral de la Patria Grande.

Bolivia no es un aliado de micrófono o de comunicado tibio; es una construcción popular que atraviesa siglos. Desde la protesta del Mariscal Santa Cruz en 1833 hasta los miles de voluntarios que en el 82 estaban listos para cruzar a las islas, el pueblo boliviano entiende que una herida a la Argentina es una puñalada al corazón de América.

Lo que los británicos no toleran hoy es que Bolivia dejó de lado los modales diplomáticos de salón. La solidaridad boliviana hoy es una ofensiva de bloqueo. Cuando un actor clave en la región les dice “usurpadores” en la cara y coordina acciones con Perú —nuestros hermanos que pusieron los fierros cuando las papas quemaban—, Venezuela y Ecuador, se consolida un eje que no se vende por un tratado de libre comercio. Es el bloque de la dignidad frente a la logística de la entrega que hoy lidera Montevideo como base de suministros de la ocupación.

Esta lucha por la libertad no conoce fronteras. En este San Patricio, nuestra mirada vira hacia Irlanda. Saludamos al pueblo irlandés con un grito que resuena desde el Atlántico Sur hasta Dublín: “Go on home, British soldiers”. Porque la piratería británica es la misma allá y acá; el dolor de la partición y la ocupación es una herida compartida. Celebramos la resistencia de un pueblo que sabe que a los amantes de la libertad no les sobra ningún compatriota. San Patricio no es solo una fiesta de cerveza; es el recordatorio de que la victoria final pertenece a los que resisten con salud, fuerza y el orgullo de no arrodillarse jamás ante la corona.

¡Vamos a los informes!

La soberanía se defiende con hechos, no con retórica de cancillería de cartón pintado.

Mientras algunos vecinos juegan al doble agente logístico, nosotros elegimos quedarnos con los que mandaron aviones y los que hoy bloquean foros internacionales.

La causa Malvinas es la única que no conoce grietas cuando se trata de pueblos con memoria y dignidad. El Reino Unido puede seguir operando con sus aliados de puerto, pero nunca podrá quebrar el eje de la hermandad de Abya Yala, que no sabe de rendiciones.

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