CONCLUSIONES IRREVERENTES

No son genios de la economía ni grandes gestores, son apenas inquilinos de un poder que les queda gigante. Se creen que el territorio que les dio licencia para matar es su parque de diversiones y los ciudadanos sus empleados.
A cada chancho le llega su San Martín. Podrán tener el atril, el avión, los trolls y la justicia adicta, pero nunca van a tener la altura del tipo que nos enseñó que la verdadera autoridad se gana con conducta, no con canchereadas de hotel cinco estrellas ni con los aprietes de un matón de cuarta.
Visits: 18