Por El Irreverente

Hay personajes que confunden el servicio público con un derecho de casta. Tipos que, desde un atril en Manhattan o un despacho en el Interior, creen que el Estado es su pyme familiar y los recursos de todos, su billetera personal.
Manuel Adorni, Jefe de Gabinete de Nación, el que siempre es el primero que dice cuestionar los privilegios de la casta se los tomó todos, por que él sí puede hacer viralidad sus deseos por que según el mismo se lo merece por “deslomarse”, como si se levantara a las cuatro de la mañana para entrar a ser explotado en una factoría.
Para ellos, el General San Martín dejó una sentencia que es un GPS ético:
“La soberbia es el primer paso a la ignorancia; y el desprecio a los demás, el camino más corto hacia la tiranía.”
Casi al unísono el peronismo, generaba un nuevo héroe de entre sus patoteros provida tucumanos: Marcelo “Pichón” Segura. Un tipo que pasó a la fama por hacer aduana en la ruta y cabecear a un diputado nacional, por que él es macho.
Lo más triste de esto último no es el hecho en si, si no la celebración de una violencia del Estado más retrógrado y antiderechos de la República Argentina de esta acción por parte de quebrades, renegades, vendides y traidores de esos que dicen que marcharán en unidad este 24 de marzo, cuando lo hacen con el enemigo.
Hasta fotógrafos que dicen ser de los Derechos Humanos y “feministas” celebraron la acción del verdugo: un auténtico asco que ya no sorprende de parte de estos exacrables buitres.
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