No perdió la chance de pasear indignidades por Davos

Ante la falta de peso político real, la comitiva argentina se refugió en lo que sabe hacer:
- Citas con CEOs: Se reunió con directivos de BlackRock y Goldman Sachs. Sin embargo, los inversores le preguntan por la gobernabilidad y la paz social, mientras él les responde con clases de teoría económica.
- Refugio mediático: Al igual que Chávez usaba Aló Presidente, Milei se encerró con cadenas internacionales para tratar de controlar el daño de una gira que, políticamente, lo dejó más aislado que nunca.
Si algo le faltaba a esta gira para sellar su fracaso moral, fue la reacción de Milei ante la soberbia de Washington. Mientras el mundo todavía comentaba la canallada de Donald Trump al desestimar cualquier reclamo por la soberanía de Malvinas en su discurso geopolítico, el presidente argentino eligió el camino de la sumisión.
- El desplante: Trump no solo ignoró los derechos argentinos, sino que reafirmó una visión de control territorial que deja a las islas en el olvido absoluto de su agenda.
- La respuesta del “infeliz”: En lugar de un gesto de dignidad o una protesta formal, Milei corrió al día siguiente a “hacerle la pelota” al magnate, integrándose a esa ridícula y pomposa “Mesa de Paz”.
- Conclusión: Ver a un presidente argentino mendigar un lugar en una mesa de fantasía de quien acaba de pisotear un reclamo histórico nacional, es la prueba definitiva de que no hay convicción ideológica que tape semejante falta de dignidad. Es el servilismo elevado a política de Estado.
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