El Chantaje de las Islas: Malvinas y el Fin del Idilio Pirata

Por lo pronto la palabra Falklands en boca de Trump y reconocer abiertamente su sostén de la ocupación inglesa dejó a los píloros de esta redacción en falsa escuadra. Todavía usar la sangre de los argentinos para negociar sus miserias de zángano mundial, nos parece demasiado. No creo que haya adjetivos para definir su abyecta conducta, al menos de nuestra parte, salvo que seas parapolicial de Indignado. Y mañana dos días después el impresentable en jefe de la Argentina, Don Javier Gerardo Milei firmará la payasada de la Mesa de la Paz con este jabalí embrutecido de Trump.
Volviendo a lo informativo, en un giro que demuestra que el cavernícola sádico no tiene lealtades, Trump ha decidido usar nuestras Malvinas y Gibraltar como mazo para quebrarles la cabeza a los ingleses. Tras tildar de “estupidez total” la devolución de las Islas Chagos por parte de Londres, el mensaje de Su Brutalidad es mafioso: “Si son tan débiles para regalar islas en el Índico, no esperen que yo los defienda en el Atlántico Sur si no me dejan el camino libre en Groenlandia”.
Para este Heraldo, es el momento justo para ver cómo se desmorona el castillo de naipes. Mientras los piratas del norte se pelean por el botín del Ártico, nosotros recordamos que la soberanía no es una moneda de cambio en un casino de Davos. Si el Reino Unido es “débil” para Trump, es porque el tiempo de los imperios de cotillón se está terminando.
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