OTRO BERRINCHE DEL BRUTO: AHORA QUIERE GROENLANDIA

La Geografía de la Soberanía: De la Escuela Pública a “Coca-Cola Kid”

Este Heraldo aprendió desde niño, en los bancos de la escuela pública, que el mundo no es como te lo quieren vender los que tienen el garrote. Nos llamó siempre la atención que Groenlandia fuera parte de un país que casi ni se veía en el mapamundi, el Reino de Dinamarca, pero ahí estaba esa masa blanca, resistiendo.

Aprendimos también a no dejarnos engañar por las apariencias: por la proyección de Mercator, Groenlandia parece un continente gigante, pero en realidad es un cuarto más chica que nuestra Argentina. El tamaño en el mapa es una ilusión, pero la soberanía de su pueblo es una realidad innegociable.

Ahhhh, por si no se los dije este Irreverente aprendió todo esto en la escuela pública y parte de este pensamiento crítico se debe a que tuve padres y maestros que nunca me cortaron las alas, ni aún ni mucho menos en las dictaduras. GROENLANDESES Y GROENLANDESAS, desde El Heraldo Furioso nuestro abrazo fraternal al otro lado del mundo. No están solos frente al cavernícola sádico.

El delirio del “Vendedor Global”

Lo que estamos viviendo parece guionado por la trama de la enferma película de fines de los 80, The Coca-Cola Kid. Como aquel ejecutivo que llegaba a Australia a “conquistar” un territorio que no consumía su jarabe, Su Brutalidad llega al Ártico con la misma soberbia imperialista. Cree que Groenlandia es un “agujero en el mapa” que debe ser llenado con su marca, sus hoteles y su prepotencia. Es el marketing del saqueo: si no aceptás la “franquicia”, te aplasto con aranceles.

Pero el mundo no es un set de filmación de los 80, y la dignidad de un pueblo no es un producto que se pueda sacar de góndola.

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