Los Pibes de Bolívar que querían morir por nuestras Malvinas

EL PACTO DE SANGRE QUE LA POLÍTICA NO PUDO BORRAR

Mientras las cúpulas de la diplomacia “cipaya” se rendían ante los radares de Reagan y el MI6, en el corazón de la Argentina y en las bases aéreas de Venezuela se gestaba una realidad distinta. El Informe 37103 no es solo una crónica de guerra; es el testimonio del rugido de los motores C-130H y el silencio cómplice de los héroes que se negaron a aceptar la derrota impuesta desde el Norte.

Este informe desentierra la historia de “Los Pibes de Bolívar”, aquellos que con 18 años portaban la voluntad inquebrantable de morir por la soberanía, contrastando con una clase política que ya estaba entregando el país en los despachos.

La farsa de los “malvineros” de cartón:
Hay que decirlo con claridad para que les duela: no se puede ser malvinero y odiar a los bolivarianos. Es una estafa intelectual y una traición a la memoria de los caídos. Esos “fachos” de cabotaje, que hoy se llenan la boca hablando de la patria mientras apoyan al eje anglo-estadounidense, olvidan —o prefieren ignorar— que cuando las papas quemaban, sus referentes ideológicos nos daban la espalda.

Fue la desobediencia bolivariana la que rompió el bloqueo. Fue el chavismo militar el que nació de la rabia de ver cómo se desangraba Argentina mientras el TIAR era un papel mojado. Quien odia a Venezuela y se dice malvinero, no es más que un soldado de la OTAN con disfraz de patriota.
Aquí está la verdad que intentaron callar: El puente prohibido, los vuelos de la desobediencia y el sacrificio de Bolívar. Porque la solidaridad continental fue de hecho, de carga pesada y de riesgo extremo. El resto es puro cuento para los que tienen el alma colonizada.

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