El caso de Fran: cuando la dinamita no tiene alma

El ensañamiento judicial tiene un trasfondo que el poder no quiere que se sepa. La lucha de la familia de Francisco “Fran” Iturraspe, un niño dentro del espectro autista, logró suspender las detonaciones con dinamita que torturaban su hipersensibilidad.
Ese pequeño triunfo de la cordura y el amor sobre la maquinaria extractivista es lo que el poder no perdona. Al juzgar a estos 6, están intentando castigar a quienes demostraron que la vida de un niño vale más que el cronograma de una constructora.
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Fuerza, qué se haga justicia con los vecinos q defienden la vida