Parece venirse el asalto final sobre YPF

La secuencia de estos informes revela que lo que ocurre en los tribunales de Nueva York no es un juicio comercial, sino un proceso de disciplinamiento histórico. A través de la causa YPF, se observa cómo el sistema financiero internacional, mediante la figura de la jueza Loretta Preska y el fondo Burford, ha logrado institucionalizar un mecanismo de extorsión permanente contra la Argentina.
La conclusión central es que el Estado nacional ha quedado atrapado en una pinza jurídica: por un lado, la justicia extranjera que vulnera la privacidad de los funcionarios (exigiendo celulares y chats) para borrar la soberanía estatal; y por el otro, una deuda impagable de 16.000 millones de dólares que funciona como una espada de Damocles sobre cualquier intento de autonomía económica.
Históricamente, estos informes demuestran que la recuperación de YPF en 2012 sigue siendo el “pecado original” que el poder financiero no perdona. La evolución de los informes (del “respiro” de las apelaciones al “asedio” de los embargos en 2026) muestra un camino de desgaste sistemático: se busca que el costo de ser soberanos sea tan alto que el país termine entregando sus recursos naturales como única forma de pago.
En definitiva, la saga de la Causa YPF es la crónica de un saqueo moderno, donde ya no hacen falta ejércitos, sino fallos judiciales dictados a miles de kilómetros para confiscar el futuro de un pueblo.
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