A modo de cierre del tema, por el momento:

Sembrar FAKE NEWS es contrarrevolución, es una arma que siempre se dispara sobre los auténticos militantes, los que no se vendieron ni se regalaron ni tienen Síndrome de Estocolmo por haber votado tal o cual cosa. Los delincuentes del sistema, el lumpenaje sin fronteras, actúa mostrando los dientes, pelotas y ovarios de otres, y a esos otres les matan y lo felices que se ponen por la muerte de alguien que dicen “les pertenece”. Las personas son una variable de ajuste para su propio bienestar y le exigen al Estado que se los banque so pena de llevar a cabo acciones como las que les hemos reseñado y que parecen ser efectivos. Y lo son por que claramente para construir hace falta muchísimo de todo para destruirlo solamente uno de estos imbéciles armados de su odio y procurando una fuerza bruta que solamente un Estado y sus policías le pueden brindar.
Como todo ídolo con piecitos de barro, ávido de llevarse a sus momias sagradas la cabeza del enemigo al que odian en común, el fabulador y quién sea su mecenas, tenderán a creer y difundir lo que venga por que “es así” por que “debe” ser cierto y si no sos un “enfermo mental” o un “gorila que le hace el juego a la derecha”.
Este tipo de conductas no solamente se circunscriben a los populismos del sistema, conservadores y ultras, en cuyos casos es parte de la normalidad y hasta adecuado. El problema es más que serio cuando los que adhieren de buen grado a este tipo de prácticas son personas y referentes ligados a la izquierda, anarquistas y gente ligada a la lucha por los Derechos Humanos. Esto no es de ahora, ya viene ocurriendo hace muchísimo tiempo y sus consecuencias son más letales aún que la represión estatal, a la que alguna vez los antes mencionaron defendieron y se alinearon con el Estado “en virtud de pandemia”. No habrá olvido y mucho menos perdón jamás.
La permisividad con esta gente ha llevado a quebrarse a muchos de los mejores luchadores o a mantenerse alejados de la pelea por que no falta el avenegra cretina que les indique reconocerse culpables y aceptar probations por algo que no hicieron. Se ha llegado a que por “no hacerle el juego a la derecha” sirva para que exactamente eso: “hacerle el juego a la derecha”.
Tenemos un ultraderechista en la Rosada en gran parte por la labor del cáncer parapolicial en a lucha que insiste en que siguiendo a unos farsantes que hasta desaparecieron y mataron gente nos libraremos de todos los demonios.
¡Macanas! ¡Eso no va a ocurrir!
Quizás nuestro enfado se deba a que sabemos que no son tan idiotas y su obsesión por justificar malas lecturas y posicionamientos inconcebibles, es por la razón de que ven en Milei su última chance de redención, llegando a mimetizarse tanto con el que dice ser su enemigo que toda diferencia con él se hace difusa hasta desaparecer en un mar de errores no forzados.
Visits: 15