Finalmente Urribarri irá preso por corrupción
Tras 605 días burlándose de la Justicia —gracias a chicanas, ferias judiciales a medida y defensas tan impresentables como la de Fernando Burlando—, el exgobernador peronista Sergio Urribarri volvió al lugar de donde nunca debió salir: la cárcel. La Corte Suprema le puso fin a una novela de narcos de la vida real, rechazando por bochornoso el recurso final y dejando firme la condena a 8 años de corrupción, peculado y administración fraudulenta. Del certificado trucho por “estrés postraumático” al operativo nocturno en Concordia: un repaso sin anestesia por la caída de los intocables que creían que el poder era eterno.
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