EL BLANCO DEL OKUPA ES UN NEGRO, GORDO Y FEO (QUE NO SEA ÉL MISMO)
EL HECHO: El pasado 25 de diciembre, la Policía de la Ciudad convirtió una Navidad en cacería. En la Villa 20 de Lugano, el Oficial Daniel Miño ejecutó de seis disparos a Gabriel González, un vecino que se encontraba desarmado y sin remera en la puerta de su casa. La autopsia confirma la letalidad del ataque: impactos múltiples en tórax y abdomen a quemarropa. Tras los disparos, la policía impidió las maniobras de RCP, sellando el destino de Gabriel bajo una lógica de “perfilado racial” donde el cuerpo del vecino es el blanco.
EL SECUESTRO: Nelly Portillo, pareja de la víctima y testigo presencial, fue herida y mantenida incomunicada bajo custodia de sus propios agresores en el Hospital Grierson. Una maniobra de “secuestro institucional” que buscó silenciar el testimonio clave mediante una causa armada por “resistencia a la autoridad”.
LA MATRIZ: Este no es un caso aislado. Es la genealogía de la barbarie que une la Masacre de Floresta de 2001 (Velaztiqui) con el oficial que este año fusiló a un vecino por el volumen de la música. Es el resultado de un sistema de “Justicia de Castas” que garantiza el blindaje político al “Okupa” de Parque Patricios —Jorge Macri— mientras aplica el plomo sobre los barrios populares.
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