La Casta Política a la Caza del Voto de dentro de un año



El tablero electoral de 2027 ya se mueve bajo el peso de la urgencia y el pragmatismo. Mientras el peronismo activa cumbres de emergencia para blindar las PASO y ordenar su interna bonaerense, el oficialismo y el PRO retoman las conversaciones en la Casa Rosada para tejer una alianza estratégica.

En la política argentina los extremos se mueven al mismo ritmo: o se reordenan las reglas de juego a tiempo, o el colapso del sistema electoral deja a todos a la intemperie.

Nadie quiere esperar, ya se han puesto en marcha los oráculos que nunca aciertan y que sin que sepamos a qué intereses representan nos salen a vender que nuestro futuro ya esta signado con las opciones que el sistema tolera y enriquece a diario.

Ya comienzan a olvidarse de gobernar (como si alguna vez lo hubieran hecho) y como siempre tus problemas pasarán al último plano, por que para ellos y los que los sirven directamente lo más importante es asegurar los cargos y las cajas. No queda tiempo para nada más y eso que queda todo un año donde podrían probar, por una vez al menos trabajar para su Pueblo.

Al fin y al cabo, para eso están en los cargos que ocupan, pero si el Pueblo no reclama ningún poder se siente compelido a detenerse en su voracidad.



El Gobierno con el PRO en el armado 2027, sin pensar en el 2026

El Gobierno entró en modo de armar el escenario de recomposición táctica. La necesidad de crear la rosca de la supervivencia los llevo a que Karina Milei y Mauricio Macri (tras meses de distancia y tensiones) abrieran un canal de diálogo que derivó en una “mesa de trabajo” en Balcarce 50.

Así las cosas, el 13 de agosto a las 11 se reunieron en la Casa Rosada los operadores de la Libertad Avanza y el PRO: Diego Santilli, Lule Menem, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis se sentaron a la misma mesa, lugar desde el cual el Gobierno busca no solo asegurar los votos para su agenda parlamentaria, sino también pavimentar el camino hacia un acuerdo electoral para el próximo año.

No trascendió nada más que el mensaje de la foto de ver a ambas fuerzas políticas, representadas por sus delegados. Volver a mostrarse juntos no fue lo más importante: fue lo único importante.



El Peronismo comienza a desarrollar la Unidad en la Rosca

En el Peronismo, la misma necesidad de supervivencia y la manutención de sus muertos de hambre obligó a una tregua impensada y el 11 de agosto en el Hotel Emperador de Retiro se juntaron Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, junto a gobernadores y jefes legislativos.

El objetivo central no fue cerrar una reconciliación definitiva, sino acordar una defensa cerrada de las PASO, la única herramienta capaz de contener el caos interno de un peronismo fracturado desde la derrota de 2025, que como todas ellas no tiene padres.

A pesar del clima de cordialidad en la rosca los participantes se despacharon fuerte contra los gobernadores peronistas “colaboracionistas” con el Gobierno Nacional, como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca).



A modo de cierre (por ahora)

La coincidencia temporal de estos movimientos muestra la verdadera naturaleza de la política: cuando las reglas del juego tambalean, los discursos de pureza ideológica se archivan y se impone la “realpolitik”. Ese eufemismo con el cual pretenden convencernos de que las necesidades de los de arriba son, en realidad, los problemas de todos nosotros.

El peronismo se une para no desaparecer del mapa institucional, y el oficialismo teje puentes con el PRO para consolidar su bloque de poder antes de que comience formalmente la disputa nacional.

La gran incógnita es si estos armazones de cúpula lograrán sobrevivir a sus propias contradicciones internas o si son apenas treguas efímeras en una crisis que a la gente no le da ninguna.