Les ParaKes de la Ultra y el Mundial: esta vez la Mufa es Mengolini

En anteriores casos nos cansamos de repetir al acecho las barbaridades trascendentes de los comunicadores del Régimen anterior. Cambia la alternativa del sistema para volver a intentar el excéntrico cambio hacia unos conservadores de derecha que hacen las mismas cochambrosidades que sus antecesores sin un ápice de distinción, solamente en qué tipos de clichés les sueltan a la población.

Les ParaKes de la Ultra han adherido a los principios de la posverdad y la prerrepresión; además, han incorporado una nueva fuente de empleo para gente sin escrúpulos y sin cerebro, pero más copada con Milei. Ver un video de Carajo produce la misma repugnancia que Orlando Barone en 6-7-8.

Lo que más nos espanta es la cantidad de estos seres indignos que hay. Lo que son capaces de gastar los Estados en estas difamaciones seriales, que no son metódicas sino repetitivas, de acuerdo al nulo nivel intelectual de los que viven de su ejecución.



EL ESQUEMA BÁSICO PARAPOLICIAL ARGENTINO

Esto nos da una primera idea de la existencia de un patrón que daremos en llamar el Esquema Básico Parapolicial Argentino (EBPA), que tiene unos ejes bien fáciles y simples, lo que permite deducir que, como en todo grupo de fanáticos irreflexivos, el carecer de materia gris es un galón.

A continuación, les brindaremos los 3 ejes de este Esquema Básico Parapolicial Argentino:

EL OTRO ES MALO

Tomamos la reacción del joven derechista Mariano Pérez, que pone como “Mufa” a Mengolini, siendo nada más un joven que a sus veinticuatro años usa las mismas tácticas de Manual del Esquema que ya usaron y refritaron otros decanos de la microviolencia estatal como 6-7-8. La maldad del adversario no está en discusión: cada periodista que tiene una opinión distinta a la facción del alcahuete malviviente será demonizado, y todo lo malo que se diga de él es cierto, sin admitir errores ni fisuras. Macri era, además de mufa para la anterior versión del Régimen, mala persona. Para esta gestión el blanco, como siempre, es Mengolini y, para les ParaKes de la Ultra, todos los kukas son iguales.

EL OTRO ES RIDÍCULO

Resuelto el tema de la maldad de la gente con la que están tratando (siempre será un estereotipo etiquetable), surge una bajeza a la que el buen parapolicial que se precie no se puede resistir. Se trata de reírse de lo que el paraKo va a decir al mismo tiempo que lo dice. El OTRO no solo es malo; de tan malo que es, además es estúpido.

REPLICAR SIN VERIFICAR

Ya sabemos que el OTRO es MALO, que es RIDÍCULO y, si es posible, ¡ESTÁ MAL! De allí en adelante, sabiendo que EL OTRO ES PERVERSO, no hay nada que chequear. El jabalí embrutecido por sus propios prejuicios y odios ya se lanza en su titánica misión de aquello para lo único que estos especímenes son útiles: REPLICAR, VIRALIZAR y TODO NEOLOGISMO ESTÚPIDO que inventen en la tarea de DIFAMAR al servicio de los poderosos. Sin límites, sin prejuicios. En tiempos de Néstor y hoy también.



A modo de cierre (por ahora)

El jabalí embrutecido no piensa, solo embiste. Por eso, el destino final de estos operadores de streaming y teclado —que hoy se sienten impunes bajo el ala del poder de turno— ya está escrito en los archivos de nuestra historia reciente. Son los herederos directos de los que ayer señalaban con el dedo desde un decorado de televisión estatal; mercenarios del neologismo estúpido y la difamación en patota que confunden la microviolencia digital con el coraje político.

La gran ironía del Esquema Básico Parapolicial Argentino es que sus ejecutores siempre se creen originales mientras repiten un libreto refritado. No hay épica en el odio financiado, ni hay rebeldía en ser el alcahuete del régimen. Ayer fue Néstor, hoy es Milei, pero el triste papel del fanático irreflexivo sigue siendo el mismo: desgastar la inteligencia colectiva hasta que la realidad los devore. Y cuando el viento cambie, como siempre pasa en este suelo, estos seres indignos descubrirán que los poderosos a los que hoy sirven no compran traidores que ya no son útiles. Quedarán, al igual que sus antecesores, sepultados en el archivo de la vergüenza ajena.