GUERRA TOTAL: Un Gobierno que combate la opinión y el disenso sin disimulos

Introducción al Informe

El reciente posteo presidencial sobre la libertad de expresión y la pauta oficial no es más que una declaración de guerra encubierta contra el periodismo independiente.
Bajo el ropaje de la “igualdad ante la ley” y el fin de los “privilegios”, lo que se busca es el silenciamiento por asfixia económica de quienes no compramos el discurso enlatado del poder.
Lo importante de todo esto es que lo de Adorni se acabe ya, sin bajas, ni siquiera la del cadáver político que es hoy el Jefe de Gabinete y Vocero Presidencial.
Nuestros enemigos estatales y paraestatales pueden intentar lo que sea. No será el primer Estado que busque enfrentarnos ni el primero que sea derrotado en tan miserable tarea.
Aquí estaremos para denunciar la barbaridad de cada semana,
El tuit habilitante para la violencia estatal y paraestatal

El Presidente Javier Milei emitió un tuit de una temeridad enorme, de tal desprecio a los periodistas que supera lo conocido hasta ahora en la cuestión.
Milei va a fondo con su campaña de NOLSALP (no Odiamos Lo Suficiente A Los Periodistas) y no piensa detenerse ante nada, mandando también a su infame banda policial y parapolicial a llevarse puesto lo que sea.
A continuación daremos lectura a la destilería de odio de nuestro primer mandatario.
SOBRE LOS “PERIODISTAS”
Hay un fenómeno muy recurrente en los periodistas argentinos, o entre aquellas personas que dicen ejercer el periodismo, que es que ante la primera crítica que reciben acusan censura y violaciones a la libertad de expresión. Déjenme decirles un par de cosas así saldamos esta discusión.
En primer lugar nunca en la historia argentina hubo tanta libertad de expresión como hoy. Un error que suelen cometer los periodistas es creer que libertad de expresión significa decir cualquier cosa sin ningún tipo de consecuencia. Eso no es libertad de expresión. La libertad exige responsabilidad. Reclamar un supuesto derecho a poder decir lo que se les antoje sin consecuencias es reclamar el privilegio de poder seguir viviendo en la torre de marfil en la que vivieron durante muchos años.
Sin embargo, la Argentina de los privilegios se ha terminado. Todos debemos hacernos responsables de nuestros actos. Hoy les toca enfrentarse a un ciudadano que llegó a Presidente y no le debe nada a nadie más que cumplir el mandato de cambio que nos dio el país, y que no tiene miedo de decir un par de verdades incómodas aunque a muchos privilegiados les duela.
En segundo lugar, en un mercado verdaderamente libre, sería la propia sociedad la que se encargaría de limpiar el sistema mandando a la quiebra a aquellos medios que publican falsedades, operaciones e injurias de manera constante, porque la gente no es idiota, a diferencia de lo que algunos medios creen. Pero el sistema de medios en Argentina no es libre. En tanto y en cuanto la mayoría de los medios de comunicación sigan viviendo de la pauta oficial de algún gobierno subnacional ya que nosotros hemos eliminado la pauta, los mecanismos de corrección del mercado no funcionan ya que se sostienen artificialmente al servicio del interés de algún político. Es exactamente lo mismo que sucede con las empresas que subsisten gracias a la prebenda estatal y reclaman poder seguir cazando en el zoológico.
En esencia, lo que la mayoría de los periodistas reclaman no es libertad de expresión. Es poder vivir sin hacerse cargo de las consecuencias de las cosas que dicen y que encima la factura la pague el pagador de impuestos. Privilegios y pauta. Ese es el verdadero reclamo de algunos periodistas.
Quiero que sepan que mientras nosotros tengamos el honor de seguir conduciendo los destinos de nuestro país, no van a obtener ni privilegios ni pauta (al menos no de nuestra parte). Vamos a contestar cada una de sus mentiras, de sus operaciones y de sus injurias, y tendrán que hacerse responsables de las cosas que dicen como cualquier ciudadano de a pie.
Se acabó la Argentina con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Todos somos iguales ante la ley, todos debemos hacernos cargo de nuestras acciones y de la misma manera que los empresarios tienen que aprender a competir en una economía cada día mas abierta, los periodistas tienen que aprender a hacerse cargo de sus palabras.
VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!
Los puntos claves de la violencia estatal y paraestatal

- El mercado como censura: Al plantear que los medios deben “competir”, omiten que el mercado de pauta privada está concentrado en los mismos grupos económicos que hoy cogobiernan. Sin pauta pública distribuida federal y equitativamente, la “libertad” es solo para los que tienen espaldas financieras.
- Disciplinamiento mediático: La quita de pauta no es un ahorro fiscal, es una herramienta de castigo. Mientras se llenan la boca hablando de libertad, utilizan el aparato estatal para señalar, estigmatizar y perseguir a cualquier cronista o medio que se atreva a denunciar el saqueo de la soberanía.
- La comunicación no es mercancía: Informar es un derecho humano. No se trata de empresas buscando rentabilidad; se trata de trabajadores comunicando la realidad de los territorios y las causas nacionales que el poder pretende ignorar.
- El fin del pluralismo: Un país donde solo hablan los que pueden pagar el espacio es un país sordo. Esta política busca borrar del mapa las voces disidentes y críticas para instalar un relato único de entrega y exclusión.
A modo de cierre (por ahora)

En nuestro caso, apretarnos por la pauta es una idiotez y lo saben. Conocen nuestro lema y nuestro credo:
¡NUNCA ESTADO, JAMÁS PATRULLA!
Desde este lugar podrán odiarnos más que suficiente y ojalá lo hagan con más pasión. El odio limita y el Estado y sus Parakes son demasiado fáciles cargando con el peso muerto de sus propias neuronas desenfocadas: las que les queden.
La verdad no se negocia, y la soberanía de la palabra tampoco. Si no hay pauta, habrá convicción y la voz de los que siempre quedaron afuera.