Les politiques y su exitismo vendiendo la piel del jabalí que no cazaron


por El Heraldo Furioso
Mientras la economía real cruje bajo un ajuste sin precedentes, la dirigencia política argentina ha decidido montar un espectáculo de triunfalismo apresurado sobre un escenario judicial que todavía está lejos de definirse. El reciente fallo de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que suspendió temporalmente la ejecución de la sentencia contra YPF, ha desatado una competencia de “relatos” entre la Casa Rosada y la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires.
El “Triunfo” según el Presidente de la Nación

Javier Milei, en sus declaraciones recientes en Paternal, intentó capitalizar el fallo como una victoria personal contra Burford Capital. Sin embargo, en su afán por mostrar gestión, el Presidente cometió un error estratégico: validó públicamente una deuda de 18.000 millones de dólares.
Al celebrar un supuesto “ahorro” basado en la cifra que pretenden cobrar los beneficiarios del fallo de la Jueza Loretta Preska, el Ejecutivo Nacional está reconociendo una tasación que todavía es objeto de litigio. Festejar una suspensión técnica de la ejecución como si fuera la anulación del juicio es, cuanto menos, una irresponsabilidad institucional que puede costar cara en las próximas instancias.
Celebrando la nada misma como si hubiera echado a los ingleses de Malvinas

El discurso del Presidente de la Nación, Javier Milei, fue un monumento al triunfalismo apresurado y al mesianismo económico.
En una Cadena Nacional que apenas arañó los ocho minutos, el mandatario intentó venderle al país una victoria jurídica inexistente, calificando el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York como un hecho de trascendencia histórica y sin precedentes.
Según su patético relato, la pericia de su equipo logró torcer un destino de humillación, pero detrás de la épica libertaria se esconde un reconocimiento peligroso: al festejar un supuesto ahorro de 18.000 millones de dólares, Milei no hizo más que validar oficialmente la tasación de los buitres de Burford Capital.
Al ponerle ese piso de hormigón a una deuda que todavía está en litigio, el Ejecutivo Nacional le regaló una herramienta política y judicial a los demandantes, transformando lo que es apenas un suspenso técnico en un “festejo nacional” que ignora que la espada de Damocles sigue colgando sobre el patrimonio de los argentinos.
Fiel a su estilo, el Presidente no desaprovechó el horario central para subir al ring a sus rivales de turno, mencionando con nombre y apellido a Cristina Fernández de Kirchner y al gobernador Axel Kicillof, a quienes acusó de sumir al país en una aventura suicida y de practicar un nacionalismo barato de pacotilla.
Sin embargo, lo que el Jefe de Estado omite deliberadamente es que su propio patriotismo de inversiones hoy depende exclusivamente de la benevolencia geopolítica de la justicia norteamericana en la era Trump.
Estamos ante un escenario donde el Ejecutivo celebra haber levantado los platos rotos, mientras la Gobernación de la Provincia brinda por una legalidad de lo actuado que solo existe en su imaginación.
Otra desvergüenza más a la cual les polítiques vernáculos ya nos tienen acostumbrades, pintando de gesta nacional lo que ni se le parece.
El Presidente de la República mostró que por algo es el Primer Magistrado de la Nación, su desvergüenza e hipocresías son proverbiales, algo que ningún ciudadano tiene como él en su acervo.
El cinismo del Gobernador de la Provincia

Por su parte, el gobernador Axel Kicillof utilizó sus redes sociales para afirmar que el fallo de la Cámara “deja en evidencia años de mentiras” sobre la expropiación de 2012.
Desde Locomoción TV señalamos la amnesia selectiva del mandatario provincial: si hoy la Argentina depende de un “centro” geopolítico en la era de la administración Trump es, precisamente, por las desprolijidades procesales cometidas durante su gestión como Ministro de Economía.
Reivindicar la “legalidad” de un proceso que nos tiene al borde de un embargo histórico es una muestra de cinismo político que solo busca blindar su propia imagen ante el fracaso judicial en Manhattan.
El Round 15: Julio y la Realidad

Tanto Les Parakes de la Ultra como los Komunikagadores Parapoliciales han coincidido, extrañamente, en un brindis absurdo. Unos para glorificar la “gestión heroica” de Javier Milei y otros para salvar la ropa de la “gestión soberana” de Axel Kicillof.
Ninguno de estos aparatos de propaganda le advierte al ciudadano que el 22 de julio se termina esta tregua. Ese día, cuando la Cámara de Apelaciones deba tratar el fondo de la cuestión —es decir, si la Argentina violó o no el estatuto de YPF—, se verá si este festejo no fue prematuro.
Están celebrando como Apollo Creed en el centro del ring al final del Round 14, bajando la guardia y tirando facha, sin darse cuenta de que todavía falta el asalto final donde se decide quién termina realmente en la lona.
En julio, cuando se caigan los disfraces y la justicia de EE. UU. emita su fallo definitivo, el champagne de hoy se les va a volver vinagre.