LA CONTINUIDAD DEL ODIO DE LULA ES ADEMÁS DE CLASE

por El Irreverente



INTRODUCCIÓN AL INFORME

El escenario de la infamia no podría ser más perfecto: Río de Janeiro, la ciudad que bajo el mando de Luiz Inácio Lula da Silva se ha convertido en un set de filmación para la propaganda estatal y en un calabozo para los argentinos. Y todo por que la Selección Argentina osó ganar un Mundial y lo tiene alquilado a su par brasileño en el Maracaná.

Mientras, este viernes 6 de marzo, el Presidente brasileño se fundía en un abrazo de seda con Paolo Rocca para inaugurar la Escuela Técnica Roberto Rocca en Santa Cruz, a pocos kilómetros, en esa misma ciudad, el Estado brasileño sostiene el secuestro de la abogada argentina Agostina Páez.

Es el retrato obsceno de la doble vara: para el magnate de Techint —ese “planero VIP” que sabe aceitar todas las cajas— y los asesinos británicos hay alfombra roja y sonrisas; para la laburante argentina que se resistió a un acoso sexual en Ipanema, hay una tobillera electrónica y el terror de un juicio sin garantías.



EL MITO DEL OBRERO VS. EL SOCIO DEL CARTEL

Lula se llena la boca hablando de socialismo, pero su “marxismo de Rolex” termina donde empieza la planilla de Excel de Techint. No es una suposición: el historial del grupo de Rocca en Brasil está manchado por el mismo barniz que Odebrecht. A través de su filial Confab, el holding fue investigado y sancionado por el CADE (organismo de competencia brasileño) por formar parte del “Cartel de los Tubos”, esa asociación ilícita que cartelizó licitaciones millonarias de Petrobras durante los años dorados del PT.

La Caja Negra del BNDES: Bajo las gestiones de Lula, el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) funcionó como el cajero automático de estos “campeones nacionales”. Solo para proyectos vinculados a la expansión siderúrgica y logística donde Techint tiene intereses, el flujo de créditos blandos y beneficios fiscales ha sido constante.

Mientras el pueblo brasileño pone el lomo y la PMERJ pone las balas en los morros (797 asesinatos policiales en 2025 bajo gestión “progresista”), los Rocca cortan cintas con el Presidente.



RÍO DE JANEIRO: EL AGUANTADERO DEL IMPERIO Y EL GARROTE AL VECINO

La indignación de este Heraldo no tiene techo. Mientras Lula le llena el tanque al HMS Forth y al HMS Medway —máquinas diseñadas para custodiar la usurpación de nuestras Malvinas y asesinar argentinos—, su sistema judicial se ensaña con una compatriota.

¿Cuál es el mensaje? En el Brasil de Lula, el honor de una mujer argentina no vale nada, pero el confort de un invasor inglés y el negocio de una siderúrgica multinacional son sagrados. Es el odio de clase disfrazado de “tolerancia cero”. Es la persecución al vecino para distraer a un pueblo que vive de rodillas ante las milicias herederas de los escuadrones de la muerte que el PT no combate, sino que integra a su paisaje institucional.



EL SECUESTRO DE AGOSTINA: EL TROFEO DEL ALGORITMO

Lo que le están haciendo a la abogada argentina Agostina Páez es el ejemplo vivo de la “Hoguera de las Vanidades”. La detención nace de una resistencia legítima ante una patota de hombres —los garçons del bar de Ipanema— que utilizaron la intimidación física y sexual. El video del mozo realizando gestos obscenos con sus genitales es la prueba que la justicia de Río intentó invisibilizar para priorizar la narrativa del castigo ejemplarizante contra la “extranjera blanca”.

A Agostina la engrillaron con una tobillera electrónica, una marca de infamia medieval, mientras Lula abraza a Rocca. Se penaliza la palabra del argentino para que la policía de Río no tenga que rendir cuentas por su racismo de bala.



EL GERENTE DE LA INFAMIA EN SU DIMENSIÓN MÁS HIPÓCRITA

Lula no es un líder popular; es el gerente de un régimen que usa la “carta mágica del racismo” para linchar turistas mientras le lame las botas al poder real.

Si el socialismo es lo que hace este cretino, entonces Marx era un agente de bolsa de Wall Street. Este tipo no reparte riqueza, reparte impunidad para los de arriba y garrote para los de abajo.

El video de los abrazos con Rocca no es una inauguración, es una confesión de parte. Es la demostración de que a este Brasil se le enfrió el pecho; porque cuando se pierde la dignidad ante el patrón y ante el invasor inglés, lo único que queda es esperar que los maletas de su selección pierdan de nuevo en el Maracaná, a ver si así, por lo menos de vergüenza, alguien se acuerda de lo que era tener soberanía.

¡JUSTICIA POR MATÍAS BECERRA!

¡LIBERTAD PARA AGOSTINA PÁEZ!

¡FUERA TECHINT Y LOS INGLESES DEL ATLÁNTICO SUR!