La Estafa de la Geometría Moral



Mientras el mundo se desvive por confirmar si el USS Abraham Lincoln sigue a flote o si el misil hipersónico de Irán es de cartón, la realidad se escurre por las alcantarillas de la propaganda.

Nos quieren obligar a elegir un bando en una guerra que no nos pertenece, dibujando un mapa de “buenos y malos” que solo existe en los despachos de las élites.



El Estado y su siniestro disfraz de Patria

Los Estados no tienen sentimientos, tienen intereses. Cuando los líderes se llenan la boca hablando de Patria, están haciendo ventriloquía: usan el orgullo nacional para ocultar que son una élite monárquica —ya sea teocrática o corporativa— que jamás va a pisar el barro que ellos mismos generan.

Se visten de bandera para que no veamos que son ellos, travestidos de nación, los que nos mandan a matar.

CUANDO EL ESTADO SE VISTE DE PATRIA SE PREPARA A MATAR.



Civiles: La Moneda de Cambio

En esta locura, el civil no es una víctima accidental; es un recurso táctico. Para unos, las 148 niñas masacradas en la escuela de Minab son un “daño colateral” aceptable. Para otros, esos mismos cadáveres son el combustible perfecto para una propaganda que busca perpetuar un régimen en crisis.

Nadie llora a esas nenas por lo que eran, sino por el uso político que pueden darles. El genocidio y la negación del otro son la base de esta supuesta superioridad moral que se lleva todo puesto.

PROPAGANDIZAR LA BARBARIE NO ES DOLOR: ES ODIO.



La Máquina de la Confusión y el Odio “Inclusivo”

La propaganda llega a niveles patéticos: usan la Inteligencia Artificial para fabricar imágenes de integrantes de minorías yendo a la guerra, cargando el mismo odio genocida que sus Estados.

Intentan disfrazar la masacre de “causa justa” usando rostros que denoten diversidad, pero lo tienen que dibujar porque no pueden demostrarlo de otra manera. La realidad no les devuelve la imagen que quieren vender, entonces la inventan.

EL ESTADO TE INCLUYE COMO VEHÍCULO DE SU VIOLENCIA EJEMPLIFICANDO EL MARTIROLOGIO.



A modo de cierre ante otra farsa criminal

No somos jueces de esta carnicería, simplemente exponemos el tablero.

En nuestra propia ciudad, el odio ya se cobró 85 víctimas en el atentado iraní contra la sede de la mutual AMIA y el delirio de los que odian los llevó a ver a quién culpar de acuerdo a su calendario de alineaciones internacionales.

La locura del fanático llega a tal punto que se autopercibe convocado por Trump o Jamenei como si fueran mesías en una santa cruzada, mientras solo son carne de cañón de un berrinche ajeno.

Ante cada bota que intenta marcarnos el paso y ante cada bandera que pretenden que besemos, nuestra respuesta es la misma de siempre:

¡NUNCA ESTADO, JAMÁS PATRULLA!

¡QUE SE VAYAN TODOS, QUE NO QUEDE NI UNO SOLO!