El patético Festival de la Grosería de Milei


Lo que vivimos el 1 de marzo de 2026 en la apertura del 144° período de sesiones ordinarias no fue un acto republicano; fue un despliegue de barbaridades financiado con los impuestos de todos.
Javier Milei transformó el Congreso en un comité de base de la ultraderecha, donde la gestión fue una nota al pie frente a la descarga de bilis presidencial.
El Cronómetro de la Violencia Estatal

Para entender por qué fue imposible seguir el hilo de las propuestas, hay que mirar cómo repartió el tiempo de esos 103 minutos de cadena nacional:
- 45 minutos de agresión pura: Casi la mitad del tiempo fue un monólogo de insultos. Desde “delincuentes” hasta “asesinos”, Milei utilizó el estrado de la Nación para ejercer violencia simbólica contra la oposición.
- 35 minutos de “datos” cuestionables: Un bombardeo de números sobre superávit y un crecimiento del 10% del PBI que no se siente en la heladera de los trabajadores.
- 15 minutos de propuestas (El Plan de Desguace): El anuncio de leyes para desarmar lo poco que queda de lo público.
- 8 minutos de “Gritos de Tarzán”: El show final con citas bíblicas, mística de Donald Trump y los clásicos “viva la libertad carajo” al borde de la afonía.
La ignorancia teórica como arma política

Es agotador escuchar a estos “liberales estatistas” —que dependen del sueldo público y del protocolo oficial— acusar de “marxista” a todo lo que no sea su propia sombra. La confusión llegó al colmo de la ridiculez cuando el insulto de “Chilindrina troska” sobrevoló el recinto.
Nota del autor: Es patético ver cómo meten a todo el mundo en la misma bolsa por pura ignorancia. Atacan a figuras como Romina Del Plá, una docente y militante con una coherencia y una trayectoria de lucha que jamás se vendió, simplemente porque no tienen los argumentos para debatir con la izquierda real. El Presidente demuestra que su conocimiento de marxismo es de “pase y revuelva”: para este gobierno, “marxismo” es simplemente todo lo que no sea sumisión total al mercado. Supone que Marx reivindicaba al Estado, cuando el alemán en realidad lo despreciaba; en cambio, Milei lo ama, porque es de donde extrae el dinero para sus viajes y los palos para los que no tienen nada.
El “Calendario de la Grandeza” (Las Propuestas)

Detrás de los gritos de “chorros”, Milei pasó en limpio lo que quiere imponer este 2026. Es el plan de un Estado que solo sirve para reprimir y garantizar negocios:
- Eliminación de las PASO: Un intento de asfixiar a las fuerzas menores y concentrar el poder.
- Baja de la edad de imputabilidad: La receta de siempre: más cárcel para los pibes y menos presupuesto para las escuelas.
- Privatizaciones a remate: Liquidar lo poco que queda del patrimonio nacional (Arsat, Banco Nación, trenes).
- Financiamiento privado de partidos (La Dictadura del Empresariado): Abrirle la puerta de par en par a que las corporaciones compren candidatos legalmente. El objetivo es que el control de la democracia sea una mera dictadura del empresariado, con un Estado que abandona sus funciones sociales para dedicarse exclusivamente a reprimir lo que no se meta en la etiqueta de un “producto X” del mercado.
La falsa libertad de los privilegiados

El “Festival de la Grosería” dejó una certeza: la libertad de la que hablan es solo para los que pueden pagarla. Para el resto, proponen un Estado que no te cura ni te educa, pero que sí te insulta desde una cadena nacional y te persigue si protestás. Es la victoria de la forma sobre el fondo y de un “libertarismo” que solo sabe vivir de la teta del Estado que dice odiar.