F-16: otra amenaza homicida de las FFAA sobre Buenos Aires


La adquisición de cazas supersónicos revive la memoria histórica de la Autónoma: los mayores derramamientos de sangre en Buenos Aires fueron obra de sus propias Fuerzas Armadas. La imagen de los aviones sobre la General Paz, en vez de mostrar músculo cerca de Malvinas, subraya una verdad ineludible: la mira de sus fusiles siempre apuntó a la ciudadanía.
El Arma vuelve a apuntar a la Autónoma

La adquisición de aviones de combate F-16 por parte del Estado argentino, lejos de ser un motivo de orgullo, ha reactivado en la conciencia colectiva de la Autónoma un trauma histórico fundacional. Para el ciudadano de Buenos Aires, el “trueno” de un avión militar no evoca defensa del país, sino el recuerdo amargo de la sangre derramada en sus propias calles.
La tesis que explica la imposible reconciliación de los porteños con la institución militar es simple, brutal e innegable: el mayor enemigo de la Autónoma, en términos de violencia y letalidad, han sido sus propias Fuerzas Armadas.
La Traición Fundacional: 308 muertos en un día (1955)

El quiebre de la confianza social se remonta al 16 de junio de 1955. Aquel día no hubo invasión extranjera, sino un ataque aéreo perpetrado por facciones de la Armada y la Fuerza Aérea Argentina contra la población civil.
- El Hecho Innegable: Aviones militares identificables bombardearon y ametrallaron de forma indiscriminada a la multitud que se concentraba en Plaza de Mayo.
- El Saldo Homicida: El resultado fue de 308 muertos y más de 700 heridos, casi la totalidad de ellos civiles. Este acto constituyó el ataque aéreo más sangriento en la historia moderna del país y la prueba irrefutable de que la Fuerza Aérea, pagada con impuestos ciudadanos para la defensa nacional, estaba dispuesta a masacrar a sus propios ciudadanos en la Capital.
Fuerzas Armadas: el peor enemigo de Buenos Aires no viene de afuera

Si el Bombardeo de 1955 fue un acto de furia, el golpe de 1976 (el más sangriento golpe) fue la materialización de un plan sistemático. El Terrorismo de Estado elevó la letalidad de las FFAA a niveles inigualables.
Cualquier intento de relativizar la magnitud del crimen mediante la discusión sobre el conteo estadístico debe ser refutado con la categoría legal y la naturaleza del crimen:
- Categoría Judicial (Dato Irrefutable): La justicia argentina, con el Juicio a las Juntas de 1985 como hito, condenó a la cúpula militar por haber implementado un Plan Sistemático de Exterminio, catalogado como Crímenes de Lesa Humanidad. La clave no es la estadística, sino la sistematicidad de la traición y la represión que borró todo límite ético y legal.
- La Paradoja de la Cifra: La cifra de 30.000 desaparecidos simboliza la magnitud de la barbarie. Las estimaciones de víctimas documentadas, incluso las más bajas, superan cualquier ataque externo. La ferocidad se dirigió contra el propio pueblo: las miles de víctimas del Terrorismo de Estado superan el umbral de una barbarie internacional, con la Ciudad de Buenos Aires y centros como la ESMA como el epicentro de la violencia.
- La Cruda Comparación: A pesar de la gravedad de los ataques terroristas perpetrados por Hezbolá, con complicidad de Irán, (la voladura de la Embajada de Israel en 1992 y el ataque a la AMIA en 1994, que cobraron más de cien vidas) y de la memoria histórica de los conflictos con los Ingleses (como las Invasiones Británicas), la letalidad de los ataques internos supera a cualquier agresión foránea. La furia homicida de las FFAA contra su propia ciudadanía ha demostrado ser, por estadística y sistematicidad, el enemigo más cruel y efectivo del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
F-16: ¿Defensa Externa o Represión Interna?

La imagen simbólica de los F-16 sobre el horizonte porteño, apuntando su trayectoria hacia la Ciudad Autónoma, no es un detalle menor.
- El Contraste Malvinas: Los nuevos cazas se adquieren bajo la retórica de la defensa nacional. Sin embargo, su exhibición se centra en el territorio interno. El ciudadano se pregunta: si la principal amenaza externa reside en el Atlántico Sur, ¿Por qué la formación de cazas se exhibe sobre Buenos Aires y no en el teatro de operaciones del conflicto externo?
- La Mirada Homicida: Esta orientación refuerza la idea de que la furia se dirige hacia el propio pueblo. La demostración de fuerza se dirige hacia el centro urbano, repitiendo el patrón de la traición que comenzó en 1955.
La aparente apatía y la memoria de la lucha de los porteños

La desconfianza y la “no reconciliación” con las FFAA son una postura histórica legítima. Es cierto que, hoy, la Ciudad parece “dormida” o “domada”, ofreciendo un vano consuelo a quienes pretenden imponer el sometimiento y a los socios de las fuerzas porteñicidas.
Sin embargo, esta apatía es un consuelo efímero. La memoria de los 308 masacrados en 1955 y las decenas de miles de víctimas del Terrorismo de Estado constituye un reservorio inagotable de resistencia. El ciudadano porteño, traumatizado y vigilante, ha demostrado en momentos críticos que su aparente indiferencia puede transformarse en una movilización fulminante en defensa de la Libertad.
La lección es clara: el mayor peligro para la democracia no son los F-16. Por el contrario, la verdadera amenaza para el poder militar porteñicida es la memoria histórica de la ciudadanía. Esta memoria, actuando como la verdadera fuerza de defensa, se alza contra la amenaza homicida que vuelve a invadir nuestras vidas desde la General Paz.