El Tren Fantasma del Presidente Javier Milei aterroriza cada vez a una civilidad paria

Sumario del Informe

  • 00:00 – Introducción al Informe
  • 02:05 – La Locomotora de la Seguridad: El Avance de la Doctrina Bullrich
  • 02:43 – Vuelven los tanquecitos de la DGI: un milico en Defensa
  • 03:47 – El Silencio de los Parias: la “Lealtad por Polarización” como Apatía Cívica



Introducción al Informe

El Gobierno del Presidente Javier Milei no se detiene; avanza como un Tren Fantasma acelerado por la ideología y la velocidad del ajuste, sin mirar los costos sociales ni los límites institucionales.

Su combustible es el despojo de conquistas sociales y su destino, el desmantelamiento de los consensos democráticos. Ya lo vamos viendo cuando los miércoles le pegan a los jubilados y ni siquiera los dejan protestar decentemente.

Cuando decimos consensos democráticos hablamos de pautas de convivencia que ayudan a que la imposición del poder no sea solamente por la violencia y tener su mandato un mínimo consentimiento. Como cuando se dice que la democracia argentina funciona por que empresarios y Estado tienen derecho a robar y la ciudadanía tenía derecho a cortar la calle por lo que se le cante. Hoy solamente la casta asentó sus derechos e ingresos y el resto del país hace equilibrios.

En este sombrío viaje, la “civilidad paria” asiste, paralizada por el miedo, a la escalada de las violencias estatales que se consolidan con cada movimiento en el Gabinete.

La oficialización de los reemplazos de Patricia Bullrich y Luis Petri no es una simple rotación de cargos, sino un mensaje deliberado y dual: la designación de Alejandra Monteoliva garantiza la continuidad innegociable de la mano dura en Seguridad, mientras que el nombramiento del Teniente General Carlos Presti en Defensa rompe un principio democrático de 40 años, poniendo a un militar en el control civil de las Fuerzas Armadas.

Así el Gobierno pretende utilizar el ajuste económico como ariete y las rupturas institucionales como prueba de fuego para una sociedad que, anclada en la “lealtad por polarización”, parece dispuesta a tolerar el terror de la locomotora con tal de no ver regresar al fantasma opositor.



La Locomotora de la Seguridad: El Avance de la Doctrina Bullrich

Se debe pensar en la designación de Monteoliva no como un simple recambio, sino como la consolidación de la “Doctrina Bullrich” (lucha frontal contra el Pueblo, y un mantenimiento del orden que ni Menem se animaba a usar), una política que en la la violencia estatal se encuentra legitimada contra la protesta y el crimen, si el Estado puede encontrar una buena excusa para encararlo.

Un uno-dos letal en Seguridad: se mantiene la política de orden con un cuadro técnico y se le arrebata la figura política de Bullrich. La nueva Ministra no será más que la continuidad de la violencia Bullrich siempre en el nombre de la paz.



Vuelven los tanquecitos de la DGI: un milico en Defensa

La designación del Teniente General Carlos Presti es la violencia estatal más profunda que rompe de muchas maneras esas pautas del consenso democrático de 1983 sobre el control civil de las Fuerzas Armadas. Los milicos vuelven a mandarse solos casi y eso nunca es bueno de ahí en adelante comienzan y el Gobierno de hecho quiere hacerlo, los planteos de que hay que usar a las Fuerzas Armadas para matar civiles mientras los británicos le bailan sabrosa a toda la Argentina en las Malvinas.

El “Tren Fantasma” de Milei utiliza el nombramiento de un militar como un acto de intimidación. Es un mensaje directo a la sociedad: las fuerzas armadas no solo serán “reivindicadas”, sino que serán integradas en la cúpula de la política civil, lo que es una bofetada a los Derechos Humanos y la civilidad toda que valora y mucho la desmilitarización del Estado.

Presti garantiza que las Fuerzas Armadas funcionen como un pilar leal al proyecto de Milei, asegurando que el “Tren Fantasma” no pueda ser detenido por ninguna fuerza interna de Seguridad que se haga la díscola.



El Silencio de los Parias: la “Lealtad por Polarización” como Apatía Cívica

Pensemos por qué las “microviolencias” (como la designación de Presti o el ajuste a jubilados) no generan una reacción masiva en la base de apoyo o en los sectores que deberían ser críticos (como la llamada “clase media porteña”).

Podríamos que tal cual ocurrió con quienes votaron a Massa cuando debería darles vergüenza siquiera haberlo pensado: Es la llamada “lealtad por polarización”.

El terror al regreso del kirchnerismo es tan fuerte que la violencia institucional o social de Milei es vista como el costo aceptable para mantener al “enemigo” lejos del poder.

No decimos que esté bien, más bien nos parece aberrante, pero el miedo a un polo es mayor que el miedo a la violencia del otro. Llegan a ese concepto de lealtad deshumanizado, ya que no pueden aplicarlo si no a ciertos grupos humanos.

Mientras tanto a Milei esta política le sigue resultando y mientras no haya una respuesta de la Sociedad Civil en su conjunto, no hay poder que se autolimite.

El “Tren Fantasma” no solo está ajustando la Economía, sino que está desmantelando las conquistas democráticas, al reconfigurar las relaciones civiles-militares y endurecer la política de seguridad, aterrorizando a una civilidad que se percibe cada vez más desprotegida y “paria” frente al poder.