Matan al supremacista Charlie Kirk: el que siembra odios puede cosechar la muerte



En la tarde del 10 de septiembre el supremacista blanco, Charlie Kirk, fue abatido por un tirador que aún se desconoce mientras estaba respondiendo preguntas de la fanaticada de ultraderecha en Universidad del Valle de Utah, que disfrutaba de las barbaridades que estos personajes pueden soltar a diario.

Es más, al momento de su muerte Kirk ensayaba unas cínicas respuestas sobre las minorías y los tiroteos masivos, que hacían que la multitud delirara de odio. Iba por una respuesta más cínica aún, pero el tirador no permitió que la conociéramos, ya que en ese momento una bala destrozó su cuello y acabó con su vida. Así como llegó a la fama, así como salió de este plano, catapultado por otro profeta del odio, seguramente.

El auditorio ultra temblaba de miedo los segundos después de la muerte de Kirk, como siempre la ultra que celebra matanzas de pueblos y cuando un poquito de ese arsenal que ellos apoyan se vuelve en su contra no saben qué hacer. Se suponen infalibles, se ríen de las minorías a las que combaten, saben solamente disparar a indefensos y cuando por un segundo se encuentran en la situación inversa, la desesperación los invade y su individualismo hace que el cuerpo de Kirk quede solamente en brazos de un guardaespaldas.



Profetizar la Violencia es el Camino de Encuentro con la Muerte

Sobre el atentado en el que muriera el supremacista y violento de Charlie Kirk, antes que nada, vamos a decir que quién siembra violencia cosecha en abundancia de ese odio y en casos como el que tratamos, a veces en un solo acto. Pensar que predicar el odio te aleja de la muerte, es algo que aún neandertales como el occiso que nos ocupa deberían saber que no es posible.

En el caso en cuestión, los racistas y supremacistas blancos, en la Argentina también, dicen que ellos no merecen morir, que son los otros que es divertido que mueran. Hoy esos mismos personajes aún más subdesarrollados que sus originales norteamericanos,

Nada bueno puede esperarse de ese país que basa todo en la fuerza bruta y que carece de humanidad, no podés exigirle nada que tenga que ver con la cabeza o el corazón. Es sólo ser superiores al otro y autoconvencerse de ello y acabar con todo lo que se interponga.

Cuando una bala acalla sus gargantas furiosas, primero mueren de miedo, por que sus pesadillas se hacen realidad y luego salen a matarte y a generar un mártir de un profeta de la violencia que murió en su ley.



Nos horrorizan todos los asesinatos, aún el de Charlie Kirk

Nos horrorizan los asesinatos, aún el de Charlie Kirk, que celebraba muchos y que no podía no conocer las consecuencias de sus actos. Quien siembra la violencia, ya convive de la muerte y a Kirk le habría llegado, lo que las bestias supremacistas dicen cuando justifican sus venganzas: su karma instantáneo.

Es el mismo “por algo será” siniestro, cuando las víctimas no eran de los “jóvenes sobresalientes” de Bernardo Neustadt, que eran justamente hijos de sanguijuelas que vivieron toda la vida del odio y de armar a la gente blanca.

Charlie Manson y Charlie Kirk no tenían muchas diferencias entre si, solamente siguieron diferentes caminos para canalizar sus odios y buscar la guerra racial o la ejecución de minorías. Kirk a diferencia de Manson fue abatido en la guerra por la que pugnaba.

Insistimos, a diferencia de esa Nación plagada de infradotados violentos, NOSOTROS NO PREDICAMOS ni PROPICIAMOS LA VIOLENCIA, MUCHOS MENOS MATAR. Nadie merece la muerte ex profeso, pero si alguien eligió la vía de la violencia, la intolerancia y el odio al otro, no puede pretender que esa locura no tenga consecuencias nefastas.

Una respuesta ultraderechista que una bala tronchó, pero que podemos percibirla ya que no iba a ser la del padre de familia muy humano que pretenden decirnos que, si no como la del incivilizado y cínico partidario de la Ley de Lynch que siempre fue hasta su último aliento.