Insisten con los cientos de miles millones de dólares que el Kapital imagina hay en los colchones de los argentinos

Algún día lo iban a blanquear

Finalmente blanquearon el asedio a los dólares de los civiles pelagatos, respondiendo al delirio del FMI y del Estado, socios en el latrocinio público, de imaginar que hay una deuda externa argentina “en los colchones” de los argentinos. Ya se los habíamos avisado desde este mismo medio hace unos cuarenta días que se preparaba un nuevo asalto a los bolsillos de los argentinos y un blanqueo light para los grandes acumuladores.

Necesitan más millones de los que tienen, pero muchos más, necesitan expropiarle o exprimirle a la población unos 250.000 millones de dólares para estarse tranquilos y los van a dibujar a como dé lugar. Al menos, te los van a sonsacar y ni se te ocurra hablarle de sus dolaritos en el exterior, esos no importan, los que importan son los tuyos. Vos no podés tener nada, ellos pueden hacer lo que quiera, una muestra más de la estafa que eligieron las mayorías para que los masacren y es lo que están haciendo.
Son 4348 dolaritos por barba, argentinos
Ya es oficial, el Estado quiere vaciarte los dólares a como dé lugar, tal cual lo viene haciendo hasta ahora, la Cruzada de Expropiaciones promete ir por los (suponen estos señores) U$S 200.000 millones que su imaginación y su deseo les indica tenemos escondidos y a los que ellos no tienen acceso, o más bien suponen que eso necesitan. Ya están en marcha en ese sentido: no piensan parar hasta extraerle esos fondos a los civiles, ya que los de los poderosos son intocables.
Suponen, en su avara y enfermiza imaginación, que cada argentino tiene encanutado bajo su colchón la suma de U$S 4.347,87, aún los recién nacidos. Nos van a pasar la cuenta de todas las formas posibles hasta que les entreguemos eso que piden. Es la libertad de los liberticidas, vendiéndote en esta ocasión una serie de facilidades para sacarte esa: que según ellos es por el bien del país.
Yo les preguntaría a la Señora Georgieva, al Ministro Caputo y al Presidente Milei si esos cientos de miles de millones que imaginan tenemos improductivos, están aquí entre nosotros.
Por cierto, esta teoría representa una ficción muy interesante, con un grado de delirio y egolatría que no explicaría ningún consumo problemático y su alguna afección del alma, propias de quienes tratan de demostrar lo inconcebible que es la propia perfección.
El niño que está naciendo en este país tiene bajo su colchón esos 4348 billetes verdes que pretenden pongan a su disposición. Eso no tiene nada de perfecto y mucho de ridículo, tan solo sostenible por el odio al otro en alguna de sus formas.
Están dando pasos enormes para empobrecer al Pueblo mientras aseguran que los empobrecedores son los otros.
Lo único que saben es que quieren tus dólares

El 22 de mayo el Gobierno, a través de su Ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una serie de medidas que buscan darle más facilidades para los movimientos de dinero de personas físicas y empresas, obviamente privilegiadas, asegurando que de esa manera obtendrán lo que buscan, los imaginarios 250.000 millones que según el Estado los civiles tienen en sus colchones.
Para lograr atrapar esos verdes, anunciaron que se elevan los montos a partir de los cuales se deben informar ciertas operaciones financieras, mientras que se eliminan las obligaciones de reporte para comercios y otras entidades protegidas por el Kapital.
Más adelante (no especificaron cuándo), el Gobierno enviará un proyecto de ley para “blindar” (nuevamente esa maldita palabra) a los ahorristas “de cambios de futuras administraciones”, modificando para ello el sistema penal tributario.
Una serie de promesas de beneficios que no son tales, nada de investigar cómo recuperar los dólares que se sacan del país, no eso no. Es imposible que esta gente le complique algo a lo que llamaban “casta”. Lo de ellos es quitarle los dólares al Pueblo y que a través del Estado se transfieran a la élite, eso suponiendo como lo hacen en forma enfermiza que la gente acumula dólares para no dejarles a ellos llenarse la panza o engrosar sus depósitos en el exterior.
La vuelta de los noventa y la “Doctrina Susanita”

El Gobierno temía que tras los anuncios alguien reclamara en base a lo evidente del plan que los ministros, como Caputo, trajeran sus dólares encanutados en el exterior y los pongan a producir y en el consumo.
Es como un Monty Burns que no se puede comer su propia mentira y solamente defenderá sus dólares que son sagrados, no como los del Pueblo (justamente a los que quiere acceder con estas “medidas”) que parece que son impuros. No se pueden tratar su propia mentira y no quieren que nadie se los recuerde, agarrándose de lo que sea para no ser visto como lo que es, como lo que hace y cómo lio justifica.
Cual nenito cheto de Recoleta, reaccionó marcando la diferencia entre sus dólares en el exterior (cuyo origen a nadie le consta un comino) “impolutos” y los “impíos”, que son los de los trabajadores que con mucho sacrificio y cuyo origen y valor SÍ conocemos para estas gentes que no saben lo que es trabajar es “un lujo”.
Como en los noventa reaparece la “Doctrina Susanita”, en la cual lo mío es único y me lo merezco (en una escala de méritos de absoluta hipocresía) y lo del otro, que realmente merece al menos mi respeto le hace “un daño al país”.
Caputo fue más allá, hizo la de los ingleses en las Georgias, avanzar con una tropa sideral de amenazas, que por momento daba el target de un Gambino, lanzando amenazas como si realmente pudiera hacerlo, tergiversando la pregunta que se la hacía y saliendo por un lado muy vergonzoso, que es decir que no está mal, lo que evidente está para el traste y más para el Ministro de Economía de la Nación.
¡Vamos a las patéticas imágenes!
No tardaron mucho tiempo en hacernos saber que nadie les va a tocar “sus” dólares y que vas a tener que sacrificar los tuyos “por la Patria”. La desvergüenza de este Ministro con actitud de mafioso, realmente nos indigna.
¿Y el Pueblo? Nada. Unos pretenden inmolarse por la causa y otros están tan quebrades de nauseas que siguen insistiendo que con sus viejos bueyes perversos podrían hacerlo mejor.
Nadie se solidarizó ni formal ni prácticamente con el periodista, es raro que nadie haya sacado a relucir el ejemplo, salvo los burócratas parapoliciales de turno. Los de antes prefirieron hacer silencio, como quien no sabe cómo interpretarlo, como pidiéndole a la víctima de otro acoso estatal que asuma su caracter innoble al cuestionar un plan estatal.
Un Gobierno que dice defender la Libertad acabando con ella en cada orden de la vida. Que todo tiene un precio en esta vida y que el Estado te lo va a cobrar y que por sobre toda las cosas, hay una nueva casta liberticida que dice defender desde el Estado las ideas de la Libertad.
Van por tus ahorros en dólares, no importa que los tengas o no, lo importante es obtenerlos de vos y no de los de ellos.