Las calles son de quien las paga (Episodio #1000)

Sumario del Informe
- 00:00 – Introducción al Informe
- 01:53 – Las nefastas consecuencias de la inusitada violencia estatal
- 04:01 – El cinismo y las excusas de Patricia Bullrich
- 06:56 – Separar la paja del trigo y continuar la lucha
La noticia era que les jubilades marcharon este 12 de marzo, acompañados por las hinchadas de fútbol a Plaza Congreso, pero la saturación represiva del Estado pudo mostrar que a malos no les gana nadie. Demasiada crueldad es la situación de la clase pasiva para incorporarle más nafta a la cosa, no permitiéndoles siquiera manifestarse.
Un Estado en guerra con los más humildes de la sociedad civil no admite ningún tipo de oposición, estigmatizándola a la primera de cambios. La clase pasiva sufre las consecuencias del odio de quienes no quieren hacer las cosas como se deben y que imaginan (solo para la tribuna de mentecates que los sigue aún) que quiebran al Estado, como aseguraba Cristina, ni como ahora que el solo hecho de expresarse es interpretado como “un Golpe de Estado”.
El mundo es destituyente para los de arriba y Milei dio un paso más como su modelo de democracia “pay-per-view” al que nos hemos referido en más de una oportunidad.
16 heridos y 114 detenidos hubo en las primeras estimaciones que se hicieron de las consecuencias de la tolerancia cero de este Gobierno ante la protesta social. Súmenle el caos generado por esta gente en las calles de la ciudad, como de costumbre descargando toda su furia como si comieran bomboncitos.
Son unos desahogados, locos furioso, con una dosis de odio, que obviamente no podríamos empardar de ninguna manera, ya que nosotres tenemos límites éticos, algo que esta gente o no tiene o le llegó de noche.
Las nefastas consecuencias de la inusitada violencia estatal
Era de prever, con un Gobierno de irreflexivos criminales prepotentes, con ideas de los años ’20 del milenio pasado, llevando una política de más violencia a más protesta, que envalentonado en su idea de acallar toda voz que no sea la suya, que la Tragedia esté rondando siempre.
Las calles para Milei y compañía son para quién las paga y ni los jubilados, ni quienes no hayan depositado lo que este Estado haya decidido ponerle precio a tu libertad, los derechos son caros para esta gente, aunque más caros son los zánganos imperiales y oligárKicos a quienes le sirven.
No tendrá límites este Estado que parece aplicar la sharía todos los infieles que no se arrodillen ante Donald Trump y Javier Milei, su profeta. La casta que dice aborrecer es a la que aportó una cantidad de seres repugnantes nuevos, vividores del privilegio estatal y para ello te brindará la libertad del zorro en el gallinero, pero esa libertad no está al alcance de todos. No, señor, esos espacios están reservados a la nueva casta liberticida que no tiene perdón con nadie.
Milei no está acá para hacer amigos, está para cosas mayores y las calles vacías y militarizadas son el paraíso terrenal para el y su séquito de sociópatas incontinentes e inconcientes.
Las Fuerzas de Seguridad, con el respaldo de la Ministra Patricia Bullrich, se sienten autorizadas a hacer lo que sea, ella los va a defender, como sea a como dé lugar.
Así, Gendarmería Nacional, estando aún impune por la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado, da cada día un nuevo paso en su violenta sumisión a quienes mandan. Lo mismo pasa con todas las demás fuerzas federales del país. Están autorizadas y felicitadas por hacer atrocidades y transformar a las calles en lugares inseguros.
Esta vez, intentaron matar a algún periodista y casi lo logran con el fotógrafo Pablo Grillo, el cual hoy pelea por su vida. Fue víctima de un disparo directo de un arma que saben no debe ser utilizada y menos en manifestaciones y muchísimo menos apuntándolo como lo hicieron.
Tiraron a matar, a producir el mayor daño posible y lo lograron. No tengan dudas de que el el Gobierno de Milei, es responsable de lo que pasó allí y que no pasó de casualidad.
El cinismo y las excusas de Patricia Bullrich

La ministra Bullrich, siempre siniestra, ensaya todo tipo de contraataques mediáticos en su paranoia, cuando sabe que esta situación que está pasando el joven periodista, además de repudiable, es descalificadora de toda su política de seguridad donde pregonan que el que las hace las paga, pero no corre si es gente del palo.
La Ministra de Seguridad se sintió acorralada y salió a expresarse como podía (mal, como cuando se defiende lo indefendible) y pasó los límites de lo tolerable por lo patético y cínico de sus declaraciones en la que sentenció:
Grillo es un militante kirchnerista que hoy trabaja en la Municipalidad de Lanús con Julián Álvarez, para que se den una idea de los detenidos.
No sabía que ser militante estaba prohibido y lo hacía culpable de algún delito, para la Ministra tenemos que andar con certificado de pureza, que no puede exigir ella que es una funcionaria del Estado y poco puede hablar de cataduras morales.
No nos crean, escuchen a la misma Ministra Bullrich en el Boletín Oficial del Estado llamado La Nación+.
¡Vamos a las imágenes!
Lo de Pablo Grillo fue un fusilamiento por donde se lo mire, pero la Ministra saca a sus peritos por los canales a querer demostrar que hicieron las cosas bien cuando están todas las pruebas para configurar por lo menos un intento de homicidio simple. Pero ella prefiere culpar a las víctimas del accionar de sus uniformados y cuando ya nada puede hacer alega “mala suerte”. No hay epítetos que puedan expresar cuanto repudiamos los dichos de quien tiene en sus manos la seguridad de la Nación y sus patéticas mentiras e insinuaciones farsantes.
Separar la paja del trigo y continuar la lucha

Sabemos que Bullrich viene del peronismo y para ellos el fin siempre justifica los medios. En este sentido, cada muerte que genere será culpa de las víctimas, salvo que las mismas puedan pagar por la atención del Estado o un abogado lo suficientemente que corrupto que los libre de todo mal.
Eligieron el camino de la Guerra Total, sin tomar prisioneros, sin importarles la ley ni ninguna de esas nimiedades que nos obligan a respetar. Estos seres tienen un objetivo y van barrer a sangre y fuego a quien se le cruce en el camino al propio bienestar de una casta de energúmenos importantes.
Se vienen nuevas marchas de los jubilados, los sectores medios urbanos de Buenos Aires parecen empezar a movilizarse, solamente esperan sacarse el lastre del pasado que sólo sueña con volver al Estado con sus jefes y mecenas. Sepámoslo, quien define en los últimos 20 años de Historia la suerte de los Gobiernos el la llamada “Clase Media Porteña” y sus cacerolas, o escuchar la misma cantinela de futuros promisorios de quienes sabemos son enemigos por más que hoy nos sonrían.