El Presidente inauguró las Sesiones Ordinarias del Congreso promoviendo escándalos


El Presidente de la Nación, Javier Gerardo Milei, el 1° de marzo inauguró el 143° Período de Sesiones Ordinarias con un poco soportable discurso sobre el Estado de la Nación, que como es tradicional costumbre presidencial en nuestro país, “reflejó” la imaginación del Jefe de Estado sobre lo que está bien para él y su grupo de privilegiados a quienes no llama “casta”. Tratándose de Milei no pudieron faltar las polarizaciones bizarras y los escándalos bien organizados por sus parapoliciales y neurochanta radical de Manes. Una hora de groserías y negaciones de la realidad que dijo sin ponerse colorado.
La Fantasía Económica de Milei en un discurso surrelista

Comenzó su extensa perorata asegurando que, antes de él, la Argentina viene de 100 años (que obsesivo con las centurias) de sistemático y continuo deterioro. Obviamente, dejando en claro que él puso fin en poco tiempo a un siglo de frustraciones. Se ve que tiene la autoestima altísima o es un ególatra ajeno a toda la realidad del país y de sus más humildes.
Siguiendo con la política de autobombo, propia de estos señores, consideró a su plan económico como el más exitoso de la Historia y lo fundamentó con unos números entre falsos y engañosos.
Desde ese púlpito pontificó sobre los impuestos regresivos que aplicó como factor fundamental de su programa. Se jactó de sus aumentos a los monotributistas y blanqueos que definió exitosos para los grandes evasores.
Le tiró flores por el ajuste criminal a su Ministro de Economía, Luis Caputo, que según él fue la base del equilibrio fiscal que asegura tener.
Así como quien se cree sus números aseguró que la Argentina “no para de crecer” y con sorna consoló el “llanto” de los que llama “keynesianos” y del peronismo al que no parece registrar ni de nombre. Siguiendo con la línea negadora de la realidad afirmo que el el ajuste no fue regresivo y que sirvió (y acá viene lo mejor) para sacar a mucha gente de la pobreza.
Para el futuro prometió que privatizará las empresas públicas y volvió a fustigar la obra con el mismo speech regresivo de siempre. La democracia y la movilidad es para quien la pague, y el que no, que se quede quieto. También se jactó de eliminar la pauta oficial y no financiar desde allí a los alKahuetes del Estado y foKas apludidoras como las que vitoreaban sus sandeces allí mismo. Dice no necesitar comprar periodistas ni apretarlos, tomándonos a todos, definitivamente por idiotas.
Lamida de partes a todos los Ministros del Gobierno

- Defendió la política del Ministerio de Capital Humano diciendo que al eliminar, según su propia visión, a los que llamó “Gerentes de la Pobreza” redujeron los piquetes de más de 8000 al año a cero. No parece gran cosa lo hecho, ya que solamente reseño cosas que no hizo.
- En materia de seguridad el Presidente destacó como hitos la baja en lo homicidios, siendo el índice de la Argentina uno de los mpas bajos de Sudamérica. Tales números difusos citados, como de costumbre no vienen acompañados de fuentes. Para ponerle un moñito al tema le agradeció a Bullrich por “asegurar la paz y el orden” con su labor.
- Sobre la cartera de Defensa revindicó el requipamiento de las Fuerzas Armadas muchos datos sobre ello. Todo muy cuestionable en compras del Estado para equipamento de matanzas, siempre un gasto que el Estado en su eterna paranoia recarga sobre el pueblo, al fin y al cabo el único destinatario de esas balas.
- En cuanto a la política exterior de su Gobierno, imaginó que en materia diplomática nuestro país paso de ser el hazmerreír del mundo para pasar a ser protagonista. Nuevamente se “olvida” de aclarar de qué lo sería.
Se autofelicitó por cumplir sus promesas e hizo nuevas y más siniestras

Como quien cierra una catarata de sandeces dijo que en un año de Gobierno cumplió con el 75% de las promesas de campaña y haciendo los números y rulos que le gusta hacer dijo que en realidad podría rondar por el 97% y se le daban dos segundos más decía que había cumplido con todo.
Agradeció a todos sus ministros por permitirle (escuchen bien) “liderar el mejor Gobierno de toda la Historia Argentina” con la objetividad de quien se elogia a si mismo.
Ya cebadito el hombre prometió que comienza la etapa de la reconstrucción con 12 leyes (de las que tampoco dio datos) y que harán las reformas estructurales que según él mismo le faltan hacer.
Plantea como una oportunidad única la de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, por el que irá, si es necesario, rompiendo el Mercosur.
En una nauseabunda actitud usó de manera proselitista los casos de de asesinatos de niños para fustigar al sistema judicial en general y al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof en particular. Insistió en la baja de la edad de imputabilidad penal, usando nuevamente el crímen de Kim. Y recurriendo al baúl de las pésimas recetas replica el aumento de penas del Código Penal.
Siguiendo con los eternos culpables para la Ultra, le volvió a dar mecha al tema de una reforma migratoria y en ese momento como quien quiere pelearse con todos, el Presidente se olvidó del “Estado de la Nación”, que fue lo que supuestamente lo trajo allí, y se dedicó a polemizar con el radical Facundo Manes. Una falta de respeto de una grosería proverbial para con el Congreso y el Pueblo Argentino que no tiene justificación alguna.
Volviendo al tema, pero hablando de otra cosa, el Presidente le da de nuevo al latiguillo la “igualdad ante la ley”, que no es más que la libertad del zorro en el gallinero. En el modelo de Milei las libertades son para quién pueda pagarlas.
A modo de cierre prometió eliminar definitivamente el cepo cambiario en el transcurso del año.
La Vicepresidenta, Victoria Villarruel dio por terminada la sesión, lo que le valió un reproche público del Presidente, para que Milei cierre su discurso con sus característicos y desaforados gritos.