¡Gendarmería Nacional y Patricia Bullrich vuelven a dar vergüenza!

Vuelven las Cazas de Brujas como celebrando Halloween

Ante todo declaramos desde este Heraldo Furioso y Locomoción TV nuestra ya conocida y manifiesta enemistad con el Estado y sobre todo con su fuerzas de represión sean éstas Armadas o de Seguridad. La Ministra Patricia Bullrich y Gendarmería Nacional, que ya “ahogaron” a Santiago Maldonado, hoy vuelven con sus torpezas y su odio de clase a mostrar que carecen de vergüenza.
El 6 de octubre la inepta peligrosa de Patricia Bullrich, volvió a darle asidero a otro invento de Gendarmería para que saque un tweet de esos suyos y ridículos que terminan con “el que la hace la paga” y todas esas sandeces de series norteamericanas de los ’60 y ’70.
El Gobierno ha declarado la Revolución Conservadora de la Argentina, el Helter Skelter del Charlie Manson que tenemos en La Rosada, el anunciado macartismo institucional del Estado en la función pública en general, al estilo del ebrio fanático anticomunista de Joseph Mac Carthy.
El pobre es penalizado, como sea para calmar a sus patrones, que les tiran unas migajas para que se comporten como jabalíes embrutecidos con los más humildes.
Maximiliano Acosta: otra víctima de la violencia clasista del Estado

Esta vez, un laburante fue a ganarse 10 o 12 mil pesos y la ineptitud y el odio de clase llamó a una conspiración criminal que volvió a poner en videncia que si descubrimos a les farsantes es solamente por que a veces se confían demasiado.
Un laburante. el día 6 de octubre fue detenido por llevar consigno 18 potes de polvo “Eficient” que compró en un super mayorista a 500 pesos el pote y que pensaba cambiar en alguna vía informal del sistema, pero nunca ilegal y mucho menos anticapitalista, para que le queden en el cambio de mano (que tampoco es tan cambio de mano) unos 9000 pesos.
El tipo confía y la pelea pese a que todo en Mendoza le salió mal, ya que su estadía allí, que prometía mucho, solamente lo tuvo a mal traer trabajando todo el día para apenas sobrevivir. Ya viendo que la cosa no resultó, decide emprender su regreso a su Mar del Plata natal y busca el mango para ver si la vida le da revancha.
Maximiliano Ariel Acosta, un trabajador marplatense de 42 años, radicado en Mendoza, tal el nombre de la víctima (por suerte esta vez no fatal) de las tropelías de los que criminalizan hasta el rebusque, se cruzó una Gendarmería, cuyo odio criminal de clase los lleva a pensar que todo pobre es enemigo y que su aniquilación es su objetivo.
Son los soldados de la inimputable de Patricia Bullrich, a la que saludan sea o no Ministra ya que son impunemente agradecidos luego de haber sido librados por ella de responder por las múltiples crímenes cometidos, como el de Santiago Maldonado.
21 días de prisión por intentarse ganar la vida de la forma más honesta y hidalga. Las consecuencias de ser limpio y auténtico y encontrarse en la calle con el odio.
La Suprema desfachatez de quiénes se saben impunes

Patricia Bullrich lo sabe. Mientras tenga poder estatal de fuego, nadie le hace sombrita. Tiene a unos mentecatos seriales como la Gendarmería Nacional a su servicio para las boberías y crímenes que se le ocurran cometer. Esta vez se fueron al pasto, como casi siempre, pero esta vez más que nunca y que agradezcan que esto no pasó en la Autónoma. Iban a cobrar a lo pavote, como hace tiempo se merece esta patota de orangutanes de Estado y su jefa, a la que luego de este incidente daremos en llamar la “PataSucia”.
Interceptada en los pasillos de La Rosada mientras huía, por el periodista Juan Pablo Peralta, la Ministra de Seguridad más insegura del planeta, ponía las excusas más inverosímiles que se puedan imaginar, como ser: a) dice que en la investigación no hay ninguna falla (desfachatez Nivel Dios), b) asegura que siempre el talco se confunde con cocaína (atónitos ante tal muestra de ineptitud que habitualiza), c) siguiendo con sus justificaciones de “Pase y revuelva” aseguró que las fuerzas de seguridad informaron que eras un “positivo” (¿Y?), d) que Acosta quedó preso 21 días por decisión de la Justicia. La señora se libera de toda responsabilidad, ensayando una sarta de arbitrariedades descalificadoras para cualquier funcionario público y más si es la Ministra de Seguridad de la Nación.
Se saben impunes y por eso no tratan de esconderse mucho de sus groserías, tendrán otras peores que la s justifiquen en su limitada visión en que la cultura del odio, subyace en su forma más abyecta y los que pagan como en todos los casos son las víctimas, cuando ningún victimario pierde ni siquiera su empleo.
Pero no le crean a este Heraldo, escuchen las declaraciones de labios de Bullrich misma.
¡Vamos a las imágenes!