Milei es “LAWFARE” para todos (los otros)

por El Heraldo Furioso



El Gobierno de Javier Milei es una tremenda usina de LAWFARE, consecuente con quiénes pueden ver un prócer en el ex-Presidente Carlos Saúl Menem y pretenden un modelo de democracia acotado, a aquellos puedan pagarla.

Lo muestran como si fuera “lo nuevo” y no tiene nada de ello. Por el contrario, son las continuas “remakes” y reposiciones que hacen los conservadores de siempre, los que añoran los años del fraude y las dictaduras.



Para el resto de la población, que al parecer es la casta que Miléi quería eliminar, solamente les queda 子弹费 o la “Tarifa de la Bala”, que era una suma de dinero que el Estado Chino percibía de los familiares de les condenades a muerte, en compensación por la bala que se había tenido que usar en la ejecución. Con los impuestos que el Estado impone a les trabajadores precarizados estás pagando la bala de tu propia ejecución
Acá lo que se hace es que si no tenés plata para protestar, mejor te quedás en la vereda y esperás que alguien te escuche. Con un poco de suerte por ahí te convocan a asarte vivo, mojarte para negarte lo dicho el día anterior.
Con ese sueño de Monarca asiático: que se manifiesten los que lo puedan pagar y el resto que obedezca. Si querés hacerlo igual sin pagar, tienen tropa de sobra para aniquilar a quién sea, con un peligroso aval social que brinda el consentimiento, indicado la desidia de la mayoría del Pueblo mientras avanzan sobre sus derechos.



Más allá de sus fervientes deseos, les Chukys de la Ultra saben que no pueden imponer la pena de muerte, pero van garantizar todo lo posible un simil de ella. Lo harán como hasta ahora lo vienen haciendo con las conquistas del feminismo, usando el mismo Día Internacional de la Mujer para bajar toda su misoginia, llegando a extremos de querer suprimir la diversidad hasta en el díálogo, considerar innecesaria la femineidad y reforzando cada día su odio hacia ellas.



Más allá de la opinión que se pueda tener por los crímenes cometidos por el kirchnerismo y su evidente corrupción, el Gobierno se preocupa, así como intenta hacer con los feminismos, de aniquilar por todos los medios a su alcance a los Movimientos Sociales. Kirchnerismo, usado como epíteto y per se, también culpable de todos los males de este mundo, según la excusa actual de la Libertad Avanza para no hacer nada de nada.
Modifican leyes o se las pasan por las partes y si por ellos fuera tendrían sembrado todo el territorio nacional de milikos para imponer sus políticas de ajuste y sometimiento del pueblo a los intereses de las oligarkías y el imperialismo. No se sienten limitados por nada en su avance sobre los más pobres, que al parecer era la “casta” que iba a pagar el ajuste.



El Gobierno, habilitó para compilar delaciones seriales la línea telefónica 134, cuyos usos por parte del Estado serán múltiples y jugosos en su sacrosanto fin de negar la pobreza y la miseria existentes y persistentes.

Será la 134 una línea de delación para la criminalización de la protesta, defendiendo al mismo tiempo las granjerías y los privilegios de los que más tienen y como en el kirchnerismo tendrán gente para acomodar en la burocracia del Estado, pero esta vez, según ellos mismos lo dicen será una nueva casta de “gente de bien”.

No conocemos nadie de bien que sea de ultraderecha, sería una tremenda contradicción ideológica.



Surgen de entre la mugre de la prensa que siempre está en venta las nuevas camadas de les parapoliciales del régimen, muy parecidos a los anteriores, con un discurso distinto solamente, pretendiendo asegurarnos que son los nuevo, ya que como mínimo son una “remake” del menemismo.

Hoy, imaginamos, que la inspiración de los llamados “libertarios” es el Capitán Ingeniero Álvaro Alsogaray, paladín del totalitarismo y de algo que llamaba “Centro” para simular su repugnante ultraderecha.

Cambian los discursos y las caras pero los métodos auxiliares del LAWFARE son exactamente los mismos que los del régimen anterior.

El Presidente de la Nación, Dr. Javier Gerardo Milei, tiene LAWFARE para todos (los otros). Los propios gozan de la impunidad de la casta y lo seguirán haciendo, como todo, mientras el pueblo se lo permita.