Siniestras horas de tensión en todo el AMBA luego de que otro trabajador inocente fuera asesinado



A las 4:30 de hoy, mientras cubría el recorrido de costumbre como chofer de la Linea 620, Daniel Barrientos fue asesinado a la altura del KM41 de la Ruta 3, en Virrey del Pino, en los confines de La Matanza. Dos delincuentes subieron a robar en el omnibus que conducía y un pasajero que se identificó como Policía de la Ciudad se trenzaron en un tiroteo cuya consecuencia fue el lamentable deceso de un trabajador inocente.

Las circunstancias y el origen de la bala que asesinó a Barrientos aún no se han dado a conocer, pero lo cierto es que la gente del conurbano se está cansando de los picantes y ya no tienen problemas en hacer piquetes a las 7 de la mañana, como el que se realizó en la Intersección de Ruta 3 y General Paz y en el mismo lugar del luctuoso hecho, en Ruta 3, Km 41. Los choferes y mucha gente del conurbano se cansaron y no podemos decir claramente si eso es bueno o malo.

Esta mañana, mediante un comunicado, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) informó que, a raíz del crimen del chofer, desde las 7.30, se inició una medida de fuerza.

El AMBA es un auténtico hervidero que no sabemos donde puede terminar, nunca hay que subestimar la desidia e inconciencia del Estado, pueden ser más que siniestras y lo están siendo de hecho.



Fue a hacerse el Rambo y lo sacaron corriendo al Ministro Sergio Berni

Cerca de las 11:45, el Ministro de Seguridad Bonaerense, Sergio Berni, se acerca al corte de General Paz y Ruta 3 y fue recibido con insultos y algunos golpes, lo que hizo que la Policía de la Ciudad salga defender al Ministro los que, con el profesionalismo heredado de la Metropolitana terminaron peleándose entre ellos. Este es el grado de lumpenaje de las fuerzas de seguridad hoy. Esa gente porta armas: es un peligro.



La ineptitud criminal de siempre de la Policía de la Ciudad en acción nuevamente

Terminado el incidente que la propia Policía de la Ciudad, con su acostumbrado buen trato a les ciudadanes y con un nerviosismo alarmante, siguió arrojando nafta al fuego con agresiones arteras e indignantes. Como vemos en la imagen, el uniformado ataca a traición y por antojo a uno de los colectiveros, produciendo una refriega que no pasó a mayores de milagro. Una desvergüenza más de los grupos de choques policiales: pioneros en el arte de reprimir a los más débiles para servir a acaudalados patrones.