Siempre facho, nunca infacho: Lula pide la regulación de las redes sociales

Los populismos de la región muestran cada día su juego, sus miedos y que emerjan todas sus mentiras desde la cloaca del dinero que les produce. Es innnegable la sumisión de estos grupos de vasallos al Imperio al que le tributan destruyendo y vendiendo el país. Tienen cooptados vía monetaria a muchos medios que le hacen la claque, pero en las redes sociales se les cuela todo lo que pasa, eso a lo que los sinvergüenzas estos llaman discurso del odio. Los encargados de denunciar eso son los alKahuetes de Estado que se pagan con los fondos de los oprimidos. Hoy el mejor negocio del mundo es estar dentro del espacio de prensa parapolicial, podés hacer lo que querés, mientras no sea criticar a los de arriba. Lo más cómico es la pasión que pone la agencia de propaganda oficialista Télam cada vez que un jefe de estado sale a despotricar contra las redes sociales, son nostálgicos de la “cuarentena sucia” en que tyoda opinión era delito o discurso del odio y las fuerzas de seguridad y armadas del país tenían vía libre para experimentar sus métodos convincentes y sofisticados de masacrar.



El Presidente de la República Federativa del Brasil, Luiz Inácio “Lula” Da Silva, mandó por un vocero un discurso escrito a las Nacionaes Unidas para actuar contra “las campañas de odio en línea”. Lo hizo en el marco de una conferencia mundial de la UNESCO sobre la desinformación y la incitación al odio que se lleva a cabo en París y en la que participan representantes de Estados, Empresas y Grupos Parapoliciales afines a ellos. Es decir, que el mandatario brasileño ni siquiera se preocupa por diferenciarse de Bolsonaro en lo más mínimo, seguirán la vía de la Policía del Pensamiento a como dé lugar. Volvió al Poder, como han vuelto la mayoría de estos populismos farsantes, más corruptos y fascistas que nunca.

Sabemos, que solamente por la aplicación de discursos hipócritas y con el uso de la coacción estatal y paraestatal, es que pueden sostener sus desvergüenzas, están vendiendo los huesos de la abuela a quién les dé dólares, esa fuente inagotable de corrupción que no quieren que se vea, de allí esa obsesión por decir que odio es que alguien de la sociedad civil se exprese.

Esta preocupación es mundial, al menos de parte de los Estados que ya no saben como amordazar a la sociedad civil que puede interferir en sus negocios, siempre cochinos, por cierto.