¡¡¡No maten a Amir Nasr-Azadani!!!



El estado criminal iraní, famoso en la Argentina por su activa participación en el Atentado a la AMIA de 1994, es fanático aplicador de lo que llaman la “sharia” que es la lectura elitista y asesina de la ley de la ley islámica. Una tremenda falacia que los poderosos usan para aniquilar todo tipo de oposición al régimen de Gobierno o hacia la abolición de leyes que hacen de la vida de las mujeres un infierno. Hoy vuelve a marcar un hito de la intolerancia condenando a muerte al futbolista iraní Amir Nasr-Azadani. La FIFA firme defensora de los crímenes de los estados que la financian amenaza a los jugadores con sanciones deportivas serias si osan mostrar alguna reacción sobre el particular.

Imáginense, si hasta los miliKos genocidas tuvieron su Mundial y Qatar lo está teniendo ahora, podríamos decir que lo de la FIFA parece más bien al reves: cuanto más criminales sean los Estados más chances de obtener “orden” y dinero fácil son los regímenes autoritarios y eso es bueno para los negocios de estos vividores del otro. Lo cierto es que la vidriera del Mundial nunca sirve para nada, salvo para que algún imbécil diga que le gusta que lo siga Bangla Desh, seguro tendrán poderosas razones para tomar esas posiciones, más ligadas a las agencias estatales de propaganda, que a la prensa alternativa. Ya la selección iraní, aún antes de conocer la condena de Azadani, no cantó el himno en señal de protesta por la persecución a las mujeres por parte del Estado de la República Islámica de Irán. No podemos esperar del fútbol más que muestras testimoniales, que por otra parte sus dirigentes se encargarán de invisibilizar sistemáticamente, como lo han hecho siempre.



Dónde empieza esta Historia:

Para la Historia que les vamos a contar no vamos a recurrir a golpes bajos, ni que el jugador que estuvo participando del mundial (como erróneamente informaron en principio), ni cosa por el estilo. Simplemente, es un futbolista iraní que participó activamente de las protestas por la muerte de Mahsa Amini, una mujer kurda (dos características que sabemos que para el Estado Iraní son como el mismísimo diablo) que por llevar el velo de forma inadecuada la detuvieron en 14 de septiembre pasado. Las salvajes golpizas recibidas de parte de la policía o los parapoliciales iraníes (conocidos como Basij) le produjeron muerte cerebral, falleciendo en 16 de septiembre.

Inmediatamente se produjeron en Irán masivas protestas repudiando otro femicidio del Estado Genocida Iraní a una persona que su único pecado fue haber nacido mujer y kurda. También se pronunciaron contra el uso obligatorio del Hiyab. Hasta en colegios, la insistencia en la amenaza hacia las mujeres islámicas, produjo que las estudiantes desobedecieran la orden estatal que les era leída. Valeroso, lo de las muchachas. Hasta en la misma Copa del Mundo se hizo presente la protesta por la violencia machista desenfrenada del la República Islámica de Irán.



El Caso de Nasr-Azadani

En el marco de las protestas detienen al futbolista Amir Nasr-Azadani, acusándolo de ser parte de un “grupo armado” que mató tres integrantes de la Guardia Revolucionaria Islámica o del Basij, no viene al caso quienes sean los paramilitares, siendo ello considerado Moharebeh (Enemistad con Dios) y tiene como condena en el sistema judicial la ejecución pública.

Además del trámite express con el que el Estado Criminal de la República Islámica de Irán para quitarle la vida a un ciudadano, ese Poder Judicial realmente tiene la sentencia de muerte de los opositores escrita de antemano, pero no le afectan a la diplomacia o eso que hay en la Cancillería argentina.

Algunos nostálgicos del fascismo salen con su ignorancia a decirte que Rusia es hoy paladín contra el fascismo ucraniano y que la lucha de las mujeres iraníes es una movida del imperialismo contra lo que estos miserables no ven que es el paraíso del antisemitismo y misoginia y el odio religioso, como es Irán. Seguramente hoy mismo deben estar brindando en espacios tomados a la militancia a copa ancha, sirviendo a los poderosos, que para ellos y solo para ellos son copados.

No hay que tomarse en chiste, ya Irán viene cometiendo ejecuciones judiciales express hace mucho tiempo. Unos días atrás, el lunes 12 de Diciembre, la agencia ejecutora de Estado, ahorcó por el mismo delito y en las mismas miserables excusas al luchador Majid Reza Rahnavard. Fue arrestado el 19 de noviembre, acusado el 24 y su juicio se celebró el 29, mismo día en el que fue condenado a muerte. Un día de juicio y menos de un mes después de su detención ahorcado públicamente. Ya Azadani fue condenado, si todo ocurre como el caso de Rahnavard, antes de que culmine el año la República Islámica de Irán otro crimen de lesa humanidad, que seguramente nuestra diplomacia ignorará supinamente y asistirá a la misma.



Magalí Morales: uno de los casos similares de ejecuciones sumarias en la Argentina

Este Gobierno que encubrió lo más que pudo durante la “cuarentena sucia” el crímen de Magalí Morales en similares condiciones y que intentaron presentar como un suicidio. Nada más parecidos los avaros del mundo, tan criminales que reclutan a unos mentecatos capaces de decir que la lucha de las mujeres en Irán es el una operación imperialista para debilitar al paraíso que para ellos del antisemitismo, la homofobia, misoginia que soslayan por que no es cualquier crimen el que cometen, por que son del palo. Para esta gente Rusia no es imperialista ni invasora y Ucrania es nazi. Odian a las mujeres, odian las personas que no se someten a sus tremendas farsas y soy muy buenos agentes de bajo presupuesto de una represión que ellos ven más copada.

Y sabemos lo que dirán que Nasr-Azadani: que es un agente del sionismo y la reina británica para molestar a quienes cuidan a su gente, según ellos. Parece que los iraníes absorvieron el concepto de Rita Segato y se copó con eso del Estado Materno y la Policía del Cuidado, que luego de la Patria es un invento reciente para ver si enmascaran de alguna manera o subliman la violencia inusitada de un Estado que expolia a su pueblo y sirve al gran capital. Los estados pueden reprimir más o menos, pero siempre terminando matando algo. Sí o sólo sí se lo permitimos.

¡¡¡No maten a Amir Nasr-Azadani!!!