Un queso de bola en la Rosada: Episodio Aparte



Cuando todes pensábamos que el Presidente de la Nación estaba dibujado en la Rosada, sale o manda a su corrreveidile a hacer papelones públicos y mañana lo veremos discutiendo con un niño de Jardín de Infantes sobre lo mucho que hizo por la Plastilina. No se va a ocupar de la inflación, se va a ocupar de idioteces y va derecho una pelea en que todo lo tiene como perdedor, una pelea que pudo evitar, pero quiere ser el macho de Estado y tiene que buscarse un enemigo a como dé lugar. Aún donde no sea menester dar entidad a nada. Y esto no es una ficción, ésto ya pasó y es un buen índice para medir el totalitarismo de algunos personajes.

Veamos el asunto de marras, que sedujo al Presidente que era buena idea molestar con Gran Hermano.

El rival, un señor de mediana edad que entró a un reality show, nadie cuya influencia sea decisiva en política y por tanto no sería un rival de seriedad. Este señor no sería nada más que lo que podría aspirar a ser si no fuera por que dijo que le había pagado coimas Alberto Fernández y una sarta de cosas, que jamás hubieran tenido trascendencia ni publicidad gratuita. TELEFE: agradecida y servicial como siempre. ¿Qué es lo que no se debe hacer con una idiotez? Responder en sus términos ¿Y que hizo el Presidente? Le respondió a las acusaciones y amenazó con acciones legales. Esta gente solamente pueda estar tranquila haciendo lawfare.



El efecto Streisand es un fenómeno que se origina cuando un efecto de encubrimiento o de censura de cierta información fracasa y acaba produciendo el efecto contrario. Este efecto es que, en lugar de lograr la censura, se consigue que la información acabe mejorando su visibilidad acabando convirtiéndose en algo viral.

Sepan que Gran Hermano no sería motivo de nuestra atención si no fuera, sobre todas las cosas por esta reacción de la Rosada a través de su portavoz Gabriela Cerruti. Unas bochornosas declaraciones para cualquiera en las que confiesa prácticamente su perfil censor. ¡¡¡Vamos a las imágenes!!!

Todes somos idiotas, estimada vocera, para usted y su gobierno. No se cansa de jugar a la represora buena, la Paulino Tato del Siglo XXI quiere protegernos del discurso del otro. Lo hace por tu bien, asegura, como dicen los grandes carniceros de la humanidad.



El Peronismo tiene varios masters dictados en esta materia. Ha sabido elegir la forma de ridiculizarse siempre, y mandan a Dalbón a hablar de Lawfare y acusar a quién sea de lo que sea y pedir retractaciones de un reality show. Cuando llegan al “límite Dalbón”, la cosa viene de otra locura del poder a ver si puede arruinarle la vida a alguien y sobre todo dejar un mensaje: “No te metas con nosotros ni en el reality. El Estado es el Gran Hermano.” Gente de pésimo humor y modales aún peores con una miserable cuota de poder. Aún en un reality, pero Alberto Fernández ya no crée en ningún totalitarismo, por que fue derrotado en ese campo.

Es solamente un despojo en la Presidencia que aún nadie sabe si quiere ir por la reelección, para lo que hace sería lo mismo que nada. Los que se le acercan le piden cosas ahora por alianzas después. Cualquiera puede hablar de él.

Creemos que lo del Presidente tiene sentido, al fin y al cabo, caerá proclamándose el supremo mandamás de la Argentina, el que la la tiene gorda, tal como se sentía durante la pandemia. Cada tanto pega un corcoveo, lejos de la jefa, para ver si su mandato o figurita aún le sirven de algo.

¿Y el Gobierno? Bien, gracias, total normalidad, en manos de sus propios machos.



El desbande de la alKahuetería parapolicial:

Cuando pensábamos que el Gobierno y sus acólitos iban a dejar el tema ahí, las bataclanas del Cabaret de Todos salieron a cruzarse por el tema. El primero en tirar fue Brancatelli, que aprovechó este momento de estupidez para sumar puntos en el ranking de los alkahuetes seriales con visos críticos. Por Twitter dijo algo muy cierto, que es que poquísima gente había visto lo que dijo este personaje de Gran Hermano y que Gabriela Cerruti se encargó de hacérselo saber a todes.

Cerruti insiste que esta es una cuestión de rating y que cuanto más rating tenga un programa más presencia delñ Estado tiene que tener, por que más menos siguiendo el delirio de Cerruti esos programas generan “sentido común”. Insiste en su cinismo que la gente se informa por Gran Hermano: patética mente.

El que apareció también hablando sobre el tema es el decano de la alKahuetería serial paraestatal, Víctor Hugo Morales, que salió a acusar a una conspiración de los Estados Unidos (que según el fabulador odian a este Gobierno al que llama popular) a través de la Paramount y Telefé y parece que sube a la estratósfera o algo por el estilo. Todo parte de una importación de discursos de odio. Este apropiador serial de trabajo ajeno, en menos de un minuto desarrolló su espeluznante teoría, que les hacemos llegar a continuación.