La jactancia de la violencia institucional por Sergio Berni

El Frente de Todos ha apostado y, al parecer lo ha logrado, a mostrar las posturas más contradictorias del mundo y en especial a aquellas que son las preferidas de la ultraderecha vernácula. Lo de Espert pidiendo balas en medio de una situación difícil, los dejó en la disyuntiva de salir a bancar el “modelo” (que alguien me lo presente si lo conoce) o juntar votos para no volver a ser derrotados el próximo domingo. Por eso sacan a la cancha al Bolsonaro propio, hablamos, obviamente del Ministro de Seguridad Bonaerense, Sergio Berni. En ambiente de Radio 10, en el programa de Jorge Rial, Argenzuela, mandó toda la fruta reaccionaria que había para levantar votos de gente de peor calaña. Era sabido que tarde o temprano iban a llegar a este punto y que ninguno se venga a hacer ahora el sorprendido o sientan pena por los que quedaron electrocutados con las políticas de este gobierno de derecha. Si hubieran tenido vergüenza, decencia o inteligencia, no hubieran decidido ser los lacayos de unos millonarios con ánimos de comprar una imagen póstuma de héroes. Los que se vendieron a servir al Estado, no lo hacen por que sufren Síndrome de Estocolmo, no están contra su voluntad y nunca lo estuvieron. Simplemente, renegaron, entregaron y son inútiles e irrecuperables para ninguna causa. No se puede justificar la violencia institucional y decirse gente defensora de los Derechos Humanos. Lo intentan aún, pero ya no les creé nadie: son quebrados.

El asesinato de un kioskero por parte de un lumpen, impulsó movilizaciones con reclamos en el área de seguridad y otros más extemporáneos y reaccionarios. El Ministro Berni no dudó en reprimir, mostrando algo que todos sabíamos, que para hacer barbaridades a este señor nunca le tiembla el pulso. No tiene ningún problema en hacer lo que sea en materia de violencia institucional.

A continuación podrán acceder a la nota completa hecha por Jorge Rial en la tardecita de ayer:





Los puntos salientes de lo dicho por el Ministro:

De entrada se lanzó a decir que la Policía hizo todo bien en el caso del asesinato de Roberto Sabo. Tan bien lo hicieron que al parecer del Ministro bonaerense el hecho de que el asesino del kioskero se les escapara delante de sus narices es solamente un detalle. Algo así como el “pasaron cosas” de Macri.

Sin ponerse colorado se refirió a la inseguridad como una enfermedad endémica en la Provincia de Buenos Aires. Otra genialidad para que nadie le exija que él la erradique. Tras esa intro bastante osada se victimizó todo lo que pudo, preparando el campo para soltar un bárbaro repertorio de violencia oral.

Luego de que Rial le diera el pie, Berni no dudó en declararse “peor que Espert”, lo que es decir más de derecha que Espert. Al insistir su entrevistador, aseguró que no le tiembla el pulso para combatir a la delincuencia y que prueba de ello es que, según sus propios números, la policía mató a 150 personas en enfrentamientos. Habló específicamente de 150 delincuentes abatidos. Insistió en jactarse de ello sin ningún tipo de pudor. La desesperación ante la incertidumbre sobre lo que pase el próximo domingo en las urnas, ha llevado al Frente de Todos a sacar a relucir la mayor animalidad que pueda mostrar un Ministro de sus propias filas.

Ya cebadito, pidió que le pregunten su oposición acerca de la pena de muerte. En ese sentido, aclaro que la pena de muerte no lo asusta y que tendría algunos reparos como cristiano sobre la misma, nada más. También aseguró que lo que le hace ruido en el caso de la pena de muerte es que se aplique la misma a un inocente.

A posteriori de ello se dedicó a propagandizar que incorporarán 40000 efectivos entre 2021 y 2022 a la fuerza efectiva provincial. Sabiendo lo que le gusta a Berni militarizar las calles, es de esperar que el pueblo bonaerense pague las cuentas de decenas de viles de nuevos verdugos cercanos a su domicilio.

Sergio Berni, el Bolsonaro vernáculo, intenta traer un debate inviable sobre un tema que, salvo que la Argentina denuncie el Pacto de San José de Costa Rica, el que desde 1994 tiene rango constitucional, es ridículo y una falsedad que sea eje de una discusión seria hoy. Este señor es abogado y lo sabe, solamente está actuando para dotar al kirchnerismo del componente político fascista que parece hacerle falta siempre. Como la corrupción, la violencia institucional, el lawfare y encubrimiento de todo ello son conductas reprochables, pero sólo para quienes no son “del palo”.



La cara de una colecta de votos por derecha para el Frente de Todos:

Sergio Berni es de las facetas que de derecha que el Frente de Todos usa como moneda de cuero. Una más, que como el peso argentino en sus manos se devalúa día a día, mientras sus exégetas insisten en buscar formas creativas de llamar al fenómeno, cualquiera sea. Cuando las cosas les explotan en la cara aclaran que ya conocían el tema y que por ello son infalibles.

La alianza gobernante de la Argentina sufre una crisis de ideas y supone que la derecha (la otra, no la de ellos) es mayoría en el país y piensan ir por sus votos por un amor repentino o por la fuerza bruta habitual en ellos. Ya vimos anoche en Ramos Mejía la millonésima prueba de este siniestro accionar. No se sienten tan concernidos en llenarle ni el bolsillo ni la panza a nadie, salvo a su burocracia y a los que nada necesitan.

En ellos el fin siempre justifica los medios. Si el fin más banal amerita medios terribles, imagínense ganar las elecciones lo que les habilita a hacer sin una moral ni una idea progresista que los presione. Es con victorias electorales que fundamentan su derecho a pisotear a otres. Allí es donde consiguen los cargos, esos que le da de comer a una numerosa y perversa alkahuetería paraestatal. Matan por conservar el poder y a veces matan por que son sádicos, disfrutan del poder que les da la impunidad. Ya demostraron durante la pandemia lo siniestros que pueden llega ser.

Este Frente de Todos desaforado es un auténtico flan político, una asociación ilícita con todos los demonios y con estricto fines de lucro. Son la vergüenza mendicante de votos por derecha.