Sobreseen a Moira Millán


Sólo un poder del Estado faltaba en enterarse de quién es Moira Millán. Era el Poder Judicial, el mismo que hoy capotó en virtud de ponerle límites a la querida referente mapuche.
La weichafe Moira Millán ya ha llevado las luchas de su Pueblo y de su Mapu a todos ellos.
Desde ser la primera persona en encadenarse a las rejas de la Rosada en 2015 en defensa del bosque nativo a, en ese mismo año, llevó a 200 mujeres originarias al Congreso a ser oidas en el marco de la Primera Marcha de la Mujer Originaria y pasó por el medio todas las opciones de lucha conocidas o no.
La presencia de Moira en una lucha genera genera reacciones extremas en el poder. Fui testigo de cómo la Iglesia se autoocupaba a si misma en la Catedral Metropolitana por que tanto Moira como la hermana Linconao se habían acercado a pedir que la Iglesia a su más alto nivel se expida sobre el particular. Como en esas películas en que los policías y seguratas se sometían y rendían arrojando sus armas ante el menor suspiro, así con tal pánico actuó la Iglesia con la weichafe. Así fue que cerraron el acceso al público, las retuvieron a las hermanas en el Templo y tomó intervención la Policía Federal y todito en la Iglesia del “Papa Rebelde” más reaccionario que se haya conocido.
La misma reacción extemporánea y fuera de lugar tuvo el Poder Judicial, Moira se acercó simplemente la juzgado del Juez Guido Otranto a reclamarle en forma pacífica y de nuevo el blooper: la policía antidisturbios produjo un desastre sideral, llenando el ámbito de tensión con un despliegue inusitado de tropa dentro del edificio.
La fiscal Silvina Ávila, alcahuete y mangiapapeles del poder, presentó una causa basura y peersecutoria a la que le puso las imputaciones de coacción doblemente agravada.
El pasado jueves 4 de octubre, el juez Gustavo Lleral acabó con un nuevo despropósito contra Moira Millán con un fallo de 28 páginas que podríamos resumir en pocas palabras: “Ésto es pura basura”.
Hace unos años que no me encuentro con Moirá Millán, no sé por qué, pero en los últimos tiempos me pasan estas cosas. Es una mujer que siempre escucha y que no es para nada difícil de tratar con cordialidad, nada más.
Mi recomendación a los poderosos es que piensen primero en escucharla, recibirla para dialogar y NUNCA PERO NUNCA se les ocurra intentar doblegarla, los resultados, está claro, serán mejores que la catastrófica derrota que sufrirán si intentan violentarla en la forma que sea.

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